lecturas

un recital para empezar el curso

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poética

Hay un cerdo vestido de Gucci gritando y dando patadas, y una recomendación expresa de tratar bien a los animales que pasa por no verter agua hirviendo sobre las hormigas y no meter arañas en los agujeros de los enchufes.

Hay carreteras con nieve y amigos en el asiento de atrás del coche, fotos de grupo con gafas de sol y abrigos de botones cruzados, en mitad del campo, como si nos hubieran recortado de cualquier calle gris de cualquier ciudad industrial y nos hubieran pegado allí, y hubiéramos conseguido engrisecerlo todo a nuestro paso con nuestra sola presencia -horas antes el centro comercial parecía una feria abandonada con prisas por aviso de bomba atómica-.

Hay muchos recuerdos y muchas conversaciones nuevas y antiguas sobre aquello que es o que no es lo “realmente auténtico”, como si de tanto hablarlo se materializara, como si tal “aquello” fuera a aparecer de repente en coordenadas concretas de los ejes espacio-tiempo. Con nombrar basta, con nombrar basta, con nombrar basta.

Hay una ironía que se sostiene sobre la certeza de que el ser en el mundo está rodeado de cosas por las cuales su alma es constantemente sustraída, desde un champú a una escultura de Rodin.

Hay ruidos. Hay muchos ruidos. Dentro. Se vierten dentro de las palabras y las palabras se encadenan y bailan.

Y quizá la poesía no sea más que una maldita variante del pensamiento mágico que parte de la idiotez de que las cosas se curan al escribirlas, como si el salirse de la vida para mirar desde fuera ayudara a vivir mejor…

Siquiera a vivir.

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lecturas, moderneces y mass media

lecturas y simpatías

Esta es mi primera colaboración con el programa “Los dos de la tarde”, de Canal Extremadura Radio, dentro de la sección “Extremeños de guardia”. Se puede escuchar aquí.

***

Es un día cualquiera para cualquier mortal, pero para Mikael Blomkvist se trata de un capítulo más de una intriga de aventura y misterio que usted, probablemente, está devorando página tras página. Seguramente, se alegre de sus éxitos y experimente rabia con las injusticias que se ciernen sobre él y su amiga Lisbeth Salander. En resumen, podríamos decir que ha simpatizado con estos personajes porque lo que les ocurre y lo que piensan, de alguna forma, coincide con su sentido ético. O al menos, no desentona en exceso… Son héroes al uso, con un concepto claro del bien y del mal que le resultan aceptables y no le incomodan.

Pero debo recordarle, no obstante, que los personajes de una novela no son más que conjuntos ordenados de palabras, a pesar de que tienen la extraña capacidad de hacernos sentir cosas. Y muchas veces juzgará erróneamente su calidad en la medida en que estos personajes le caen bien. Esto tiene nombre: se llama ‘moralidad simpatizante’, y se refiere a cuando encontramos arquetipos que más o menos responden a nuestra manera de ver el mundo. Usted lo notará en que se sentirá cómodo leyendo, en que podrá leer capítulo tras capítulo sin tener que preguntarse nada más que por los giros de la trama que le tiene atrapado.

Esos conjuntos de palabras, estos personajes, no le van a incomodar, porque en todo momento podrá comprender la motivación de sus actos. Son lógicos, son normales, aunque lo que les ocurra sea excepcional. No cabe esperar una rareza que a usted le descoloque. Pero eso, amigo mío, es precisamente lo que se está perdiendo… La extrañeza.

Atrévase a apostar por los inadaptados. Por un Ignatius J. Reilly, en LA CONJURA DE LOS NECIOS, que sueña con una vida medieval en pleno siglo XX. Por un adolescente Holden Cauldfield, en EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO, y experimente su enfado con un mundo que hasta ayer usted pensaba que era normal. Por una antihigiénica Helen Memel, en ZONAS HÚMEDAS, donde quedarán abatidos todos sus prejuicios sobre el sexo y la limpieza corporal.

Trate de averiguar por usted mismo qué es lo que motiva todas estas conductas, sin que nadie se las explique. Usted es perfectamente capaz de percibir y juzgar por sí mismo. Y tal vez se encuentre, para su sorpresa, empatizando con todos estos personajes. Cuanto más se aleje de su propio punto de vista, más se enriquecerá su persona, porque esta lectura no es sino un ejercicio de exploración de los infinitos modelos de seres humanos con los que usted se puede topar a lo largo de su vida.

Así, tal vez, se encuentre en mejor disposición de afrontar situaciones y personas desde un punto de vista más abierto.

Y si, finalmente, opta por no seguir estas humildes sugerencias, continúe por favor… Continúe leyendo. Porque el acto de leer, en sí mismo, es bueno y, al fin y al cabo, también le aportará buenos momentos.

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artes varias

gracias, Miajadas

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He pasado unas semanas un poco moviditas por diversas cuestiones, y he demorado más de la cuenta algo que debería haber hecho nada más volver de Miajadas a primeros de mes: dar las gracias. En primer lugar, a mi madre, cómo no. A los chicos del Ayuntamiento, por el enorme esfuerzo que están realizando para ofrecer una programación cultural formidable. A Tony Alcarria, de La Revista de Miajadas por su enorme interés y dedicación. A Juan Antonio, por ocuparse de todo hasta el punto de que no tuve que preocuparme de nada. A mi familia y mis amigos de Miajadas, ante los que fue un orgullo presentar este trabajo. A todos los que hicieron un puñado de kilómetros por venir a verme… En fin, si me pongo no acabo. Ha sido un verdadero placer presentar en Miajadas. Espero volver pronto.

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