miserias humanas

no es gratis

Ciudadano, tú pagas la educación pública: con tus impuestos. Los directos y los indirectos. Sale de tu bolsillo, y cualquier insinuación de que debas pagar (más) por la formación que necesitan tus hijos o de que esta tenga que ser de menor calidad por falta de fondos, debería hacerte salir a la calle más que ninguna otra cosa. Porque estamos hablando de tus hijos. De sus oportunidades.

Vivimos en sociedades desiguales, eso es así. Pero afortunadamente, a lo largo de los años y con mucho esfuerzo hemos logrado instituir ciertos mecanismos correctores, que ayudan a que las personas que nacen en entornos menos agraciados puedan enfrentarse al mundo en igualdad de oportunidades frente a otras con más recursos. Al menos esa es la teoría. Al final, para el que más tiene, es más sencillo llegar a más, siempre será así. Pero el que menos tiene, hasta ahora contaba con “lo público” como elemento igualador. Ahí es donde situamos la educación como factor clave generador de justicia social, la educación pública, para ser más precisos. Y para que cumpla esa función, debe ser de calidad, ser accesible y estar dotada de medios suficientes.

Si se incumplen cualquiera de estas tres condiciones, los usuarios de “lo público” estamos en nuestro derecho de sentirnos estafados. Y si vemos que, año tras año, se derivan cantidades de dinero importantes a subvencionar centros educativos no públicos, cuyo uso nos supone un gasto más allá del pago que ya hacemos con nuestros impuestos, debemos señalar la falta y gritar aún más alto. Nos están robando. Nos están quitando oportunidades de ser iguales a otros con los medios que deberían ser suficientes para serlo.

Hace un par de días, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, decía abiertamente que, llegado el caso, la educación no tenía por qué ser gratuita en todas sus fases si no nos encontramos en una fase de bonanza. Claro, como si fuera el capricho prescindible del que uno se quita cuando llegan las vacas flacas. Pero es que la educación NO ES GRATUITA en ninguna de sus fases. No sólo en la universitaria, donde se deben abonar tasas de matrícula, más elevadas si se trata de los nuevos másters (“inventazo”, por cierto…). Ya la pagamos, todos. Esos centros públicos no han salido de la nada. Los sueldos de todos esos profesores no se pagan solos. Los pago yo de mis impuestos, con lo que produzco trabajando y consumiendo, y me siento orgullosa de hacerlo. Y es más, quiero seguir haciéndolo para que todos podamos tener las mismas oportunidades gracias a una educación de calidad, salgamos de donde salgamos.

Pero no se ría de mí, señora Aguirre. No mienta. No diga que no se puede. Porque se puede. No diga que no hay dinero, porque lo hay. El problema es que lo está poniendo en los bolsillos que no debe.

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One thought on “no es gratis

  1. silvia dice:

    GRACIAS POR TU REFLEXIÓN, POR TUS PALABRAS, por tu forma de verlo… ¡¡ si no defendemos la educación pública, el futuro…¿qué nos queda? !! Aquí se nos invita a los docentes a una concentración para denunciar la situación y no llegamos a 150…¿esto qué es?

    ESPERO VERTE EL VIERNES

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