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trenes IV: brasov-bucarest

Los trenes en Rumanía no se distinguen especialmente por su puntualidad, excepto cuando el impuntual resultas ser tú: entonces, aunque hayas llegado apenas cuatro minutos más tarde de la hora indicada, el tren, por una vez, habrá sido puntual como un reloj. Y a nadie le va a importar que en todos tus trayectos, casi sin excepción, hayas tenido que esperar, de media, 50 minutos de retraso. Esto fue lo que nos ocurrió y nos retuvo desde las 9 de la mañana hasta aproximadamente las 12 esperando el Rapid Viena-Bucarest, que debía llevarnos de vuelta a la capital para coger el avión al día siguiente. Una vez más, me felicité a mí misma por la programación de las distintas partes del viaje y los márgenes de tiempo que dejé para posibles imprevistos.

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