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trenes I: bucarest-brasov

En Bucarest, el camino desde el hotel a la Estación de Nord es bastante triste… Se ve miseria en unos barrios donde nadie se ha molestado en arreglar lo que se rompió en el terremoto de hace tres décadas. La estación está bastante dejada, aunque alberga muchas tiendecillas y puestos de comida, incluído un McDonalds. Hay que hacer una mención especial a estos restaurantes de comida rápida, junto con los Kentuky Fried Chicken y los Pizza Hut, que aquí son enormes y súper elegantes, muy bien acondicionados y limpios; entrar en uno es como meterse en otra dimensión, dejando atrás la ciudad con su encanto decadente.

Volviendo a los trenes, hay que decir que hay gran variedad, como la gente que sube a ellos, que es de todo tipo. Compramos dos billetes para Brasov en primera clase y nos tocó en un compartimento de 6 plazas, en un tren de los antiguos, no muy limpio pero con cierto encanto. Íbamos con una señora mayor y su nieta, que también se dirigían a Brasov y no pararon de comer en todo el camino. Durante el viaje, pasaban de vez en cuando vendedores cargados con libros y revistas, incluso unos gitanillos con paquetitos de grosellas frescas…

En el momento en el que ha venido el revisor, con su gorra torcida y la camisa que apenas le daba de ancho, me he acordado de aquel gag de Martes y 13 de la señora del pañuelo en la cabeza en un compartimento similar: “voy a Cracovia a ver a mi hijo que está enfermo”. Han sido algo más de 4 horas de trayecto, pasando desde las llanuras del sur hasta las montañas transilvanas, y dejando por el camino edificios abandonados de una época industrial pasada, casuchas tristes y estaciones con perros que hacen su propia vida. Pero también paisajes hermosos, ermitas diseminadas por el monte con sus cruces y sus agujas apuntando a las nubes cargadas de agua, cementerios como bocas melladas, ríos con corrientes salvajes bajando con rabia de las montañas…

Precisamente por el agua, por las lluvias de estos días y las dificultades que supone para una red ferroviaria extensa pero poco actualizada, llegamos a Brasov con cerca de hora y media de retraso. La estación es aún más deprimente que la de Bucarest, muy sucia y mal señalizada.

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4 thoughts on “trenes I: bucarest-brasov

    • ¡Hola! Pues fuimos en primera clase, y nos costó 97 LEI los dos billetes (entre 10 y 15 euros cada uno, al cambio). Siento no poder darte un precio más exacto… Puedes mirar por ahí a cuanto se cotiza el LAU con respecto al euro.

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