lecturas

la cosa de la poesía que piensa (hasta que duele)

Pablo me repite relativamente a menudo que se me nota el gusto por la poesía “ensayística”, reflexiva, de tesis, esa poesía “conocimiento”, en supuesta contraposición a la lírica de las formas. Pero es que los pensamientos, cuando se vehiculan a través de las metáforas acertadas, tienen también su música.

Y no una música que salga sola del poemario de orfebrería de turno que despliega el brillante sonido de sus campanillas frente al extasiado lector, sino una música íntima, más sucia y con más sustancia que digerir, que se realiza en el lector, porque se produce dentro de su propia cabeza, cuando los reconocimientos, las rabias y las bilis reaccionan durante el solitario vicio de la lectura. En estos casos, suele tratarse de una armonía tan desigual como la propia vida que describe y que interpreta, configurando un mapa del mundo y de las relaciones humanas que contrasta con el idilio de las proporciones en otros estilos poéticos, con los que jamás me he sentido cómoda en la lectura ni identificada en la escucha.

Me gusta que me hablen de los lunes, de la lluvia en el parabrisas que impide pensar al que no sabe lo que busca, de sexo en sábanas de las que se ensucian de verdad con los fluidos pertinentes. Que me cuenten que las cajetillas de tabaco han sustituido a los exóticos pámpanos, que los discretos accesos de ganas de morir en los semáforos o en las consultas de los dentistas se han impuesto al dorado amor y su recurrente atardecer… Qué se yo, esas cosas.

Claro, que todo esto son preferencias personales, no exentas de generalización (pecado que asumo de forma consciente), porque evidentemente esto no es un tratado de literatura moderna, sino un modesto post con el que trato de contextualizar e introducir dos libros que me han impresionado muy gratamente en los últimos tiempos, y que además son de reciente publicación.

A saber:

Pablo García Casado, Dinero:

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Jorge Martín, Más X que un sex shop:

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Anotad estos dos títulos, y si vuestro humor o estado de ánimo coincide en algo con lo que vienen siendo mis gustos personales, corred a comprarlos.

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5 thoughts on “la cosa de la poesía que piensa (hasta que duele)

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