miserias humanas

la sombra del laicismo es ¿alargada?

Para lectores con tiempo y estómago, aquí un textito de la Iglesia de Navarra.

Moraleja: cuídate de la política y de esas cosas del pensar ideas más allá de tu doctrina de feliz cristiano, y por si fuera poco, de compartirlas o de llegar, oh, a poner cualquiera de ellas por encima de los dogmas de tu Iglesia que tanto te quiere y te deja, por ejemplo, morir de SIDA… O morir de cualquier otra de las muchas formas en las que te abandono a tu suerte, esta, la garante de tu Dios en la tierra. Eso sí, si tienes oportunidad, vota Falange que mola mazo y es muy digno, sí sí, los de la Falange esa que pone carteles abogando por la limpieza de sangre y la pureza de espíritu (español, claro).

Ya sabéis, como bien se dice en este simpático texto: El que cree se salva, el que no cree se pierde. Lo mismo que aquellos otros.

Dios nos libre de los predicadores.

Posdata: menos mal que, aparte de cuatro píos, esto no se lo lee mucha más gente que yo cuando tengo ratos tontos en el currele.

Anuncios
Estándar

16 thoughts on “la sombra del laicismo es ¿alargada?

  1. – Primero una broma y luego una verdad.
    La broma: yo tenía una amiga que admiraba la ideología de falange; le parecía que escondía algo luminoso. Me lo dijo en ese local en el que sirven mojitos y que era antes la Mandrágora del disco de Sabina.
    Ahora una verdad: Richard Dawkins, paradigma del ateo militante, ha criticado muchas veces eso de llamar a los niños de padres cristianos, “niños cristianos”. Para él, es como si a los hijos de gente del PCE les llamaran “niños marxistas”. Estoy radicalmente en contra de la enseñanza de dogmas, de certezas que no lo son. Por supuesto la Iglesia practica su política donde le dejan. Y su política es invasiva y reaccionaria. Y en España los políticos miran para otro lado y se hacen cómplices de la injusticia que supone mantener a una institución represiva.

  2. Jate tú que una cosa es que algo tenga cosicas buenas y otra distinta que uno lo vote implicando lo que implica, en la realidad actual, se entiende. La vida es mü rara.

    Besines.

    Y mira tú por donde, por fin de acuerdo a la primera en algo tan espinoso…

  3. – Cosas buenas tienen practicamente todas las ideologías. Pero Falange tenía (no digo tiene porque lo de ahora son grupúsculos ridículos como los druidas que aún hoy se reúnen en los bosques ingleses) una base fascista que desvirtuaba todo lo bueno que pudiera proponer. Cuando la idea parte de la destrucción de la libertas, la acción es indiferente.

    Yo tb me alegro de coincidir contigo. Qué emoción!!

  4. Ateo dice:

    Las religiones todas han aglutinado respuestas fáciles a la ansiedad que provoca en el hombre (en sentido genérico, que no me tachen a estas alturas de machista) la conciencia de su finitud. “Morirás, sí, pero cuando suceda, irás a un sitio mejor que este valle de lágrimas”. Otrosí, las religiones, desde que se convierten en oficiales, se alían con las clases poderosas para mantener el Statu Quo, o sea: “Tu vida es una mierda, pero cuando mueras irás a un sitio mejor, consuélate, ya sabes que es más fácil que entre una soga por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los cielos”. Otrosí, esta alianza hace que las cúpulas eclesiales se contagien de los vicios de las cúpulas del siglo.
    Lamento no haber podido ofrecer ejemplos más que de la doctrina cristiana, pero creo que se pueden extrapolar, al fin y al cabo, las religiones se parecen mucho entre sí (cristianismo, islamismo, judaísmo, comunismo, liberalismo, fascismo…) Todos postergan el bienestar de los pueblos para un momento futuro (la otra vida, la sociedad socialista que llegará tras la dictadura del proletariado, la construcción de la patria…) Y todas exigen el sacrificio supremo de la individualidad.

  5. – Tanta ilusión es el individuo como el grupo. Sobre todo en la sociedad capitalista donde te dicen: “puedes cumplir tus deseos, se harán tus sueños realidad”. Pero hay gente (mucha, demasiada, la mayoría) que queda en las cunetas del triunfo, apartadas de esta voracidad que entrenamos continuamente. ¿Dónde queda lo humano? Estoy de acuerdo en tu postura sobre los dogmas. Pero hay que trabajar, elaborar proyectos que nos arreglen el mundo y no sólo lo maquillen.

  6. Todo esto me recuerda a la disertación que hacía Jesús Ibáñez sobre la frase “Mañana, cadáveres, gozaréis” y de como, sus variantes, daban lugar a los distintos discursos del poder en la historia de la humanidad:

    -“Mañana, cadáveres, gozaréis” – la religión. Si quitamos el cadáver, que es lo que introduce el sentido de vida/muerte y por lo tanto, el más allá que vende la religión, nos queda:

    -“Mañana gozaréis” – discurso mesiánico profano de las doctrinas utópicas y revolucionarias, sobre todo a partir del s. XIX.
    -“Mañana” – el más gris de todos, el discurso tecnocrático, no importa dónde vayamos sino lo deprisa que vayamos.
    – “Gozaréis” – quedandonos sólo con el gozo, discurso publicitario de carácter hedonista de la sociedad de consumo.

    Y los dos últimos son como la cara y la cruz de un mismo algo, el palo y la zanahoria.

  7. – Situar paralelamente doctrinas religiosas con utopías políticas lo hizo Octavio Paz comparando la Iglesia con el Partido Comunista. Sobra decir que tanto simbólicamente como, incluso, en la forma que ambas tuvieron de ejercer el poder encontramos similitudes escalofriantes. Me pregunto, en todo caso, si este discurso de “creer significa caer en el dogma” o “toda acción política degenera en un atentado contra la libertad (pensamiento cotidiano de la derecha)” no es, al fin y al cabo, una parte del discurso del poder que evita el compromiso activo (y no sólo de palabra o de gestos más o menos parciales) en beneficio del status quo económico, social y político.

  8. Ateo dice:

    No tiene por qué identificarse la creencia con un dogma. Se puede ser cristiano (en su más amplio espectro) sin ser, necesariamente, católico o protestante u ortodoxo… Al igual que se puede ser “de izquierdas” (signifique lo que que signifique) sin ser necesariamente marxista o maoíata…, o anarquista sin pertenecer a CNT, FAI, CGT… Quiero decir que, en lo tocante a las ideas, cada uno puede creer lo que quiera y, si lo necesita, caerá en el dogma pero, si es capaz de mantener su individualidad a pesar de las presiones, llegará a un estado de percepción más claro. Conozco multitud de cristianos que no comulgan con los dogmas eclesiales católicos, pero que continían teniendo su profunda creencia en el mensaje evangélico. También conozco comunostas que no coinciden al cien por cien con los postulados marxistas y siguen creyendo en la posibilidad de cambiar las cosas desde la izquierda… En fin, que cada uno caerá en el dogma dependiendo de su necesidad de “guías” espirituales o intelectelectuales. Y es que, para muchos, lo más cómodo es dejarse llevar por lo que piensan otros; Unamuno ya hablaba de la “pereza mental”, y es que, adscribirse a un dogma evita muchas horas de pensamiento solitario. Y esto me lleva a pensar en el sentimiento gregario del ser humano…
    Quizás en otra ocasión, hoy se me ha hecho tarde.

  9. – Estoy de acuerdo contigo, Ateo, aunque sólo parcialmente. Coincido con la necesidad de establecer un pensamiento independiente. Pero esas fórmulas que defiendes como la de ser cristiano sin defender a la Iglesia o ser comunista sin partido no sé….Creo que el compromiso político o social exige de determinación colectiva y no sólo de “pajas mentales” individuales. Muchas veces caemos en la soberbia de tener nuestras propias ideas cuando en realidad escondemos falta de empuje o determinación. Y esa situación beneficia al poder, sin duda alguna.
    Hablo, en definitiva, de crear ideas, estrategias comunes que vayan más allá de nosotros. Aunque suene un poco Lenin, jeje.

  10. – Hablo, sencillamente, de establecer debates, discusiones, grupos que elaboren proyectos y no sólo que las ideas queden sólo a ser algo semejante a un gusto o a una preferencia en la comida, el cine o la literatura. Vamos, que tengan proyección colectiva. No hablo de Iglesias o cosas así. Nada de lavar el cerebro, sino de aplicar.

  11. – La cuestión no es sacar fuera del contexto una frase, sino preguntarnos para qué sirven las ideas. El músico Pedro Guerra ayer lo decía en El País: desconfía de la gente que se declara “independiente”. Muchas veces esa independencia sirve para esconder falta de compromiso, equidistancia, etc. A eso me refiero. No a que dejemos de pensar (ya lo había dicho pero al parecer te quedas con lo más “amarillo” de mi exposición y desvirtuas todo lo demás). El compromiso entraña un riesgo, una apuesta y un trabajo que no puede limitarse a adpotar una estética, escuchar un canal de radio o comprar un periódico. Yo hablo de la necesidad de tomar partido, mancharse las manos y demás. Por eso frases del tipo: “yo ni con uno ni con otros, soy neutral” me hacen torcer el gesto.

  12. Ateo dice:

    He estado jodido por asuntos familiares y no he podido seguir la conversación, pido perdón por volver al tema algo tarde.
    Veamos, una cosa es pertenecer a una Iglesia o a un Partido y otra es comulgar con ruedas de molino. Estoy de acuerdo con acamus en que la neutralidad suele tener un olorcillo no muy agradable. Cuando hablo de independencia, no me refiero a lavarse las manos (por utilizar una imagen bíblica) o a no comprometerse; al contrario, la independencia exige un fuerte compromiso, tan fuerte que nos hace huir de la seguridad que ofrece el grupo. Nada más difícil, dentro de un grupo de izquierdas, por ejemplo, que mantener nuestra propia opinión y poder defenderla sin que el resto de “fieles” lo perciban a uno como un disidente y, como a tal, lo marginen.
    Y no es fácil sentirse marginado, la soledad es un estado contrario al desarrollo de la personalidad, ésta se forma dentro de grupos (familia, amigos, escuela, trabajo, grupos políticos y un largo etcétera). Por tanto, el que es capaz de mantener un criterio independiente, tiene que luchar contra esa parte de él mismo que le llama hacia el grupo del que ha sido marginado o aislado.
    Una opción es la llamada “autocrítica” dentro de los grupos de la izquierda más ortodoxa y que consiste en que el “disidente” que quiere volver al favor del grupo, tiene que hacer una especie de confesión pública de sus errores y si el comité lo tiene a bien, otorgará el perdón a la “oveja descarriada” antes de readmitirle. Hablo de la “autocrítica”, pero también podríamos mencionar los rituales eclesiásticos previos a la reinserción del pecador al seno de la Iglesia.
    La otra opción es mantener la propia convicción y abandonar el grupo, lo cual conlleva, como ya he apuntado antes, un sentimiento difícil de superar.

    Personalmente, seguiré defendiendo las ideas que considero válidas, pero lo haré formando parte de los grupos que admitan la disidencia como un valor enriquecedor y no como un ataque.

  13. – Pues sí. Las “confesiones” de Herberto Padilla son un claro reflejo de lo que dices. Totalmente de acuerdo. Desde este punto de vista considero indispensable (por mi parte, claro) acompañar (apoyar, dar fuerza) a esa nueva formación que parece que Savater, Rosa Diez y compañía quieren impulsar contra el nacionalismo obligatorio, recuperando frescura en la política progresista española. Otro caso (y otro día lo hablamos) es el engañabobos con el que PRISA ha logrado convencer a la población de izquierdas de que ellos son en no va más de la gauche divine. En lo que va de legislatura el principal periódico de este país se ha desprendido (siempre por razones políticas) de su crítico literario titular (Ignacio Echeverría) y de su mayor experto en Internacional (Hermann Terstch). Hace poco, además, el artículo de Savater “Casa tomada” fue censurado en ese mismo periódico. Todo esto lo digo porque la discusión sobre la ortodoxia y la crítica que hemos ido manteniendo me da pie.

  14. Ateo dice:

    Interesante tu apuesta por esa nueva fuerza política, el tal Sabater me parece un tipo comprometido desde la independencia de pensamiento. A parte, claro que no termino de compartir su postura, sí me parece importante su posicionamiento y el de su grupo contra eso que muy bien has llamado “nacionalismo obligatorio”.
    “El nacionalismo (decía no recuerdo quién) es una enfermedad que se cura viajando”. Y personalmente creo que no hay nada más contradictorio (paradójico, si quieres) que eso que se ha venido en llamar “nacionalismo de izquierdas”, contradictorio por lo que tiene la izquierda de internacionalismo, de lucha por abolir las fronteras… en fin, el signo de estos tiempos parece ser la paradoja.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s