artes varias, miserias humanas, moderneces y mass media

inocencio equis

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Recuerdo cómo nos impresionaba el retrato del Papa Inocencio X de Bacon cuando éramos más jóvenes. Ese quedarse mirando a no saber exactamente qué, intentando encontrar la expresión entre la atrocidad de las cosas que pueblan el rostro, como espejo de la mente humana. Esa falta de sentido, como la propia existencia, que si bien entonces no alcanzábamos a comprender del todo, pero que empezamos pronto a intuir. Ese terror solitario, el indescriptible miedo de la persona sola que se nos abría delante como un abismo que, a pesar de todo, no nos era completamente ajeno. Bacon destrozaba a Velázquez reinventando el personaje, mientras nosotros nos íbamos construyendo en torno a obras de arte y sistemas pensamientos ajenos que poco a poco, y no sin esfuerzo, asimilábamos para poder cimentar nuestro sentido crítico. De ese modo, despertábamos e íbamos tomando conciencia, al estilo del mito platónico de la caverna, sobre las cosas de alrededor como algo más que meros hechos. Todo merece valoración, y para poder valorar hay que tomar parte por alguna parte, y ser coherente luego con ello para poder sentir uno la ilusión de que su vida tiene una continuidad lógica, una secuencia con arreglo a un hilo argumental. ¿Cómo pensará Buenafuente que transcurre su hilo argumental? Sea como sea, seguro que transcurre (o él lo hace transcurrir, mejor dicho) de forma que le hace sentirse bien consigo mismo. Cierto es que nadie le ha designado como mesías de nada, pero está bien que, aunque pensemos que no necesitamos salvadores de nada, de vez en cuando alguien nos recuerde lo sucias que son a veces las cosas (aunque estas personas tampoco estén limpias del todo), y sea capaz de dejar a un lado los honores para hacer caso a sus principios. La parcialidad es casi inherente a un medio informativo en España, y es triste; pero el lector/oyente/televidente lo sabe, y de este modo consume lo que más le conviene y bebe de la visión del mundo específica que comparte. Los intereses son infinitos e inescrutables en su totalidad, pero hay uno que es especialmente dañino: el resentimiento. Defender nuestro entorno profesional del resentimiento, limpiarlo de bilis y anular la crispación para animar a la convivencia que personajes como Jiménez Losantos ayudan a minar cada día… Eso es lo que me llevo de hoy.

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8 thoughts on “inocencio equis

  1. Me ha encantado el comentario de Acamus. Y tu respuesta. Ahora mismo tengo una sonrisa en la cara. No tenía ni idea de que a Buenafuente le hubieran otorgado tal premio ni de hubiera rechazado el galardón por las razones aducidas. Me parece un rechazo elegante. Aunque nosotros no siempre lo seamos, a veces nuestros actos son de una elegancia sorprendente.
    Por cierto, qué buenos recuerdos me ha traido Inocencio. Me entran ganas de escuchar Ten story love songs de los Stone Roses. ¿Recuerdas el vídeo?

  2. Bien por Buenafuente.Con dos pelotas.Siempre me cayó bien el chaval este,aunque no comulgue mucho yo con su programa bobo y superficial-ojo,que yo cuando me pongo soy muy bobo y superficial-pero ahora ya,directamente a favoritos.Así reviente el Sapo del Obispo.
    Que cosas,la cara del cuadro me recuerda a la que portaba yo la madrugada del viernes al sábado al llegar a casa.
    Brgñfs!.

  3. jajajaja. qué gran viernes. se quedó toño con ganas de volver al karaoke a cantar abba. y di que sí, a mí buenafuente, ni bien ni mal, es que ni me caía antes de este gesto; pero ahora lo tengo en lo más alto.

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