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debilidad en el corazón de los grandes

Tanto es lo que nos ha llegado y nos sigue llegando de la cultura norteamericana a través de las producciones audiovisuales, libros (muchos best sellers y algunos clásicos del s. XX), que podemos pensar que conocemos, siquiera en parte, a esa sociedad. Una y mil veces nos han hecho concebirla como la de la tierra de las oportunidades, según el criterio de la igualdad de posibilidades de individuos que pueden llegar a lo más alto por sus propias aptitudes (self made man).

Sin embargo, en las series no vemos que se trata de la sociedad industrial que mayores desigualdades padece en su sistema de estratificación. Será, tal vez, conforme a lo que reza aquella célebre cita de George Orwell: todos somos iguales, pero unos más que otros. Las diferencias de posición desde el momento del nacimiento, tales como pertenecer a una familia mono o biparental, el acceso a la educación superior, o la pertenencia a instituciones sociales preestablecidas y asociadas a ciertos estatus sociales, no sólo condicionan, sino que pueden llegar a condicionar el futuro de las personas marcando diferencias que desde nuestra vieja Europa siquiera podemos concebir. Diferencias que, además, van en aumento.

En las series no se ve que la baja remunerada por maternidad no existe, y que si acaso un empresario puede, a lo más, ser obligado a readmitir a una mujer en su puesto de trabajo tras el parto. Ni se ve tampoco que no hay un sistema sanitario público que garantice la asistencia a todos los ciudadanos en cualquier circunstancia o trance, lo cual redunda en la deficitaria salud de las cada vez mayores bolsas de pobreza (donde, además, apenas llega la información sobre los hábitos saludables, y si llega apenas afecta por la carestía de medos para ponerlos en práctica).

En las series no se ve que, después de la crisis de los 80, desaparecieron miles de empleos, para que las estadísticas regresaran al pleno empleo en los 90 con un regusto bastante diferente en el panorama: un aumento de los trabajos de baja cualificación e ingresos y un aumento de los puestos de alta remuneración (con un aumento, a su vez, del salario percibido en los mismos), frente a una disminución más que significativa de los empleos de la mitad del espectro, de lo cual resulta una paulatina desaparición de las clases medias, tradicional colchón social y económico (por su capacidad sostenida de consumo y su papel en la transmisión de valores, entre otras cosas) del estado de bienestar. Así, el empecinamiento de EE.UU. por liderar el sistema productivo mundial en la última década y media se ha saldado con un balance entre costes y beneficios positivo, a expensas de las familias menos favorecidas. Tampoco se ve que, si bien las diferencias de género en terreno laboral disminuyen, no se deben a que aumenten los salarios de las mujeres, sino a que disminuyen los salarios de los hombres.

En las series no se ve que en el 80% de las familias pobres, el cabeza de familia trabaja 40 horas semanales o más, y que a pesar de ello es incapaz de arrancar a los suyos de la miseria. Ni que las familias de minorías étnicas que logran prosperar se marchan del barrio, con lo que dejan sin modelos de roles positivos a los jóvenes de sus calles, propiciando su condena en un futuro.

En las series no se ve que en Estados Unidos, merced de ese espíritu de valores individualistas que propugnan las ya mencionadas oportunidades para todos, los trabajadores no tienen apenas sindicatos ni costumbre alguna de colaborar para conseguir beneficios para todos. Ni se ve tampoco que la mayoría pobre no participa políticamente, entre otras cosas porque las elecciones se celebran los martes y a muchos de ellos no se les permite faltar al trabajo para ejercer su democrático derecho al voto, cosa que aleja la posibilidad de mejoras políticas y económicas.

Y, en fin, en las manifestaciones audiovisuales del resto del mundo tampoco se ve que los demás países industrializados miran el modelo estadounidense con aire entre temeroso y golosón, pensando si será necesario/apetecible recaer en medidas parecidas para alcanzar al todavía gigante… Que sin embargo, por todo esto no presenta sino pies de barro, ¿no creéis?

¿No os parece que un sistema así lleva escrita en la frente su propia condena? Al menos eso es lo que opinan los analistas sociales que abogan por modelos donde los trabajadores experimenten mayr prosperidad. Empleados mejor remunerados, más organizados y protegidos por leyes estatales, y con mayor participación en las decisiones de las empresas, con lo cual los trabajadores suelen ser más fieles a las mismas, más ilusionados con lo que hacen cada día… Y más esforzados y eficaces en el desempeño de sus tareas.

Claro, que como ocurriera con el VHS vs. Betacam, o con la PlayStation1 vs. Sega Saturn… siempre puede triunfar el peor modelo.

En fin. Seguiría disertado pero Toño me llama para cenar. Agradecedle a él que esto acabe aquí.

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35 thoughts on “debilidad en el corazón de los grandes

  1. Estados Unidos me produce, por una parte, admiración y, por otra, repulsa. Admiración porque parió a John Rawls, autor de “A theory of Justice”, y por la capacidad de la sociedad civil, en determinados momentos de la historia, para agruparse y defenderse: exigir derechos políticos y poner en práctica el modelo de control propio del mundo de la vida, esto es, la solidaridad. No tengo espacio para enumerar los motivos de repulsa.

  2. – Respecto al párrafo octavo. No suelo considerarme un optimista antropológico (como el presidente) y tiendo a ser escéptico con las teorías que hablan de cómo es la esencia del hombre. Si, como tú dices, el trabajador (así, en general) es sensible, deseoso de colaborar, etc todo lo que nos rodea es una putada sin igual. Pero no creo que esa proclama sesentachoyista (me recuerda a los panfletos de Cohn bendit y compañía) se ajuste lamentablemente a la realidad. ¿Un ejemplo? Pues los cristos que hay en el aeropuerto del Prat. La tendencia sindical de los trabajadores, como todo poder, tiende irremediablemente a burocratizarse. Un trabajador no va a una empresa a currar, sólo a ganar un salario. Pretender que una extensión de su poder de influencia en la empresa va a mejorar su condición puede conducirnos a un error fatal. Porque la empresa seguirá sin ser suya. De todas formas, con todos su lastre ideológico, eeuu representa aún la posibilidad de una país donde la libertad (incluso excesiva en ocasiones, como en el caso económico)sea las mayor de las virtudes. Europa, en este caso, sigue siendo la misma abuelita intervencionista donde la vida cotidiana está sumida en un arco de poder imposible de derribar.

  3. a dios gracias que la abuelita nos sigue dando una legislación laboral medianamente aceptable en comparación con la situación de estados unidos.

    si las bolsas de pobreza, la brecha en el sistema de estratificación y el aumento de las diferencias es el producto de la ‘verdadera libertad’, que se la queden ellos.

    en cuanto a los empleados implicados en la empresa, no es una quimera. y no hay que olvidar que la ‘propiedad’ o más bien el control que los empleados pueden llevar a cabo en la empresa es directamente proporcional a la importancia de su fuerza conlectiva o representación sindical.

    por otro lado, desde el mundo de los incentivos laborales, te digo que es posible y deseable la implicación emocional del trabajador en la empresa, no sólo por los resultados, sino por el clima psicológico que produce (el fenómeno de la alienación se da en mucha menor medida, el trabajo no es algo externo a él, sino algo que puede realizarle cada día… al fin y al cabo, es donde más horas pasan). precisamente la implicación hace que vayas a otras cosas más que a ganarte un salario.

    de todas formas, estas cosas se conocen mejor, como todo, desde dentro. sobre todo cuando hablamos de una realidad tan compleja como el mundo laboral.

    Un trabajador no va a una empresa a currar, sólo a ganar un salario.

    ¿me lo dices desde tu propia experiencia laboral? no caigamos innecesariamente en clichés.

  4. Yo tampoco tengo muy claro que la mayor participación del trabajador en la empresa redunde en una mayor realización personal. Por lo menos, no en todos los casos. Por mucho que participes, los medios de producción no son tuyos: tú no eres el propietario, aunque pongas la fuerza y tengas el infinito derecho a no estar puteado-alienado. Por mucho que des tu opinión las pelas son de otro. Eso, por una parte. Por otra, creo que, dadas las actuales condiciones, también en Europa, realización personal y producción de las condiciones materiales de la existencia se hallan disociadas, mucho más si se trata de una gran empresa. Si por lo menos nos damos cuenta de eso y podemos pelear porque nuestro tiempo de ocio se halle libre de alienación, habremos ganado un reducto en el que seguir tomando conciencia de lo que pasa.

  5. si bien la disociación no es tan acusada y hay más espacios para la persona.

    desde luego, hay más realización que cuando la participación es nula, te lo digo porque he experimentado las dos cosas. y ahora que estoy en la situación mala, sé lo que no tengo.

    pero antes de nada debemos dstinguir propiedad de participación. de lo que hablo es de la sensación de participar a la hora de tomar decisiones (al menos en lo que te atañe) y la posibilidad de hacerte valer con la protección legal suficiente en el caso de que esto no ocurra, que si bien no está todo lo extendido que es necesario, al menos la situación es mejor en gran parte de Europa que en la mayor parte del mundo.

    en cuanto a mitigar la alienación, yo apuesto por luchar por su erradicación en el lugar donde, al fin y al cabo, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. de 24 horas que tiene el día, dentro de las 16 que paso despierta no quiero estar 8 pensando en que llegue el mes de vacaciones, que no olvidemos que es sólo uno de 12.

    el tiempo libre ya se podrá gestionar mejor o peor individualmente. lo difícil es que deje de suceder en el trabajo.

    en cuanto a la propiedad de los medios de producción, en una sociedad tan tecnificada, donde el control lo ostentan las grandes corporaciones, el aspecto material deja paso a la importancia de una mayor formación, como es el caso de una nueva clase corporativa, surgida a lo largo de las 3 últimas décadas, cuyo poder en las corporaciones es ilimitado mientras su propiedad es nula (no dejan de ser sino meros administradores de lo que en realidad pertenece a decenas, cientos o miles de accionistas a los que representan, en extraño sucedáneo perverso de una democracia donde el voto es acumulativo -las acciones-).

  6. – Qué amable la personalización que haces de las críticas Noremorse. Que4 tú trabajes no te da una visión profética de las cosas, no lo olvides. Por cierto, entonces no hables de EEUU si nunca has vivido ahí. Eso sí que son clichés.

  7. jajajajaja. olvidé ponerte un emoticono. ya sabía que te ibas a chinar, jeje. ¿y tú sí has vivido en estados unidos? porque yo al menos experimento en este momento la realidad de una empresa con una política que pretende aproximarse al sistema estadounidense, y analizando las causas que presumiblemente llevaron allí a esa determinada situación, puedo extraer conclusiones sobre mi propia situación o futuro.

    nada me ha otorgado una visión profética. hablo de lo que conozco y, como en todo, uno se molesta cuando nota que alguien habla sin conocimiento de causa. o al menos cuando lo que escucha suponer en otros no es lo mismo que él vive.

    lo siento si te has molestado, de verdad, es cierto que no ha sido un movimiento limpio por mi parte y no tengo problema en reconocerlo. pero es muy fácil (y desagradable) escuchar, que se presuponen cosas como que ‘los trabajadores no van a currar, sino a ganar un salario’, porque generalizas sobre la realidad de muchas personas (más de las que puede parecer) que disfruta con lo que hace o, al menos, hace todo lo posible para que sea así para ellos y para los que les rodean.

  8. – Yo sí he vivido cortas temporadas en eeuu y al menos, si bien no soy un doctor en la materia, creo reconocer cómo es el espíritu estadounidense: creen que el estado como estructura es en sí misma, dañina para las libertades del individuo. Reconozcamos que el propio origen del país está en que los colonos huian de europa porque no les dejaban libertad religiosa y su concecpción primera de lo que debe ser un país es fundamentalmente liberal. Yo, desde luego, creo que EEUU se ha convertido en un imperio más que en la república de sus años mozos y que su negativa a tener un sistema de salud publico, así como su educación, es horrbile pero tb diré que las familias americanas de clase media tienen un nivel de vida superior. Pues sí creo que la gente va fundamentalmente a su curro para ganar dinero. La actividad tiene sentido por la remuneración. Divertirse en el trabajo, dar un protagonismo gestor al trabajador me parecen entelquias. Porque.. ¿querrían los currelas, además de trabajar, gestionar la empresa que no es suya? Va a ser que no.

  9. – Las cooperativas pueden ser una gran idea pero ´dile a Pepe Pérez, trabajador del banco santander que además de currar, gestione. A eso me refiero. Porque el banco sdantander no es suyo. Además de burro, apaleao…

  10. pero, en todo caso, pepe pérez puede sindicarse y tiene mecanismos para protegerse en el caso de que pisen sus derechos. y probablemente, pueda ser tenido en cuenta en su oficina. y si no, al menos esa es la pretensión.

  11. ok, el modelo de gestión es indiferente mientras permanezca la asociación. y sí, son una gran mafia como todo lo que se burocratiza, pero si ni siquiera estuvieran presentes, sería mucho peor para el trabajador. deberían hacer 10 y hacen 5, pero si no existieran, no habria nadie que hiciese más de 0.

  12. Anonymous dice:

    El mejor libro sin duda es es “Cómo la visión europea está esclipsando el sueño americano” por Jeremy Rifkin, asesor político de Bill Clinton en sus alos de gobierno.

    El gran sueño americano está enraizado en la ética protestante del trabajo y en el racionalismo ilustrado y postula el éxito individual a través del esfuerzo, resulta cada vez más obsoleto. Sin embargo, la Unión Europea está gestando un nuevo proyecto de futuro, un sueño europeo, menos individualista, más cooperativo y más consciente de las interconexiones que caracterizan la vida.

    Las cifras del PIB por habitante muestran que los estadounidenses son más ricos que los europeos occidentales, pero el PIB representa un instrumento tosco/ brusco para medir el bienestar de un país. Un elevado nivel de delincuencia, por ejemplo, conlleva unos gastos en seguridad, justicia y prisiones que se incluyen en el PIB, mientras que la seguridad ciudadana en sí misma no se contabiliza. La salud se deriva de una dieta sana y tampoco puede contabilizarse, mientras que sí se suman al PIB el gasto en una comida excesivamente grasa y los gastos sanitarios que de ello se derivan. Un PIB por habitante más alto no implica pues necesariamente una mayor calidad de vida.

    Dicen los entendidos que la economía estadounidense es más productiva que la europea lo cual es total mente verídico respecto a la productividad por habitante e incluso por trabajador, pero no ocurre lo mismo con la productividad por hora trabajada, que es la más significativa del nivel tecnológico de un país. Lo que sucede es que en Europa se trabajan menos horas, debido sobre todo a que tenemos más vacaciones, es decir que los europeos hemos optado por disponer de menos bienes de consumo, pero más tiempo libre, que los estadounidenses. Lo cual es sólo un ejemplo de nuestra opción por la calidad de vida.

    Todo depende de lo que se desee como en el caso americano, son idealistas, que no realistas.

  13. – A mi la intervencion me hace sospechar siempre mucho. No creo en las fórmulas mágicas de los gobiernos. Ni en ese engendro de constitucio europea que habla de lo much que deben intervenir. Eso por una parte. Por otra, temo que la globalizacion y la deslocalizacion terminen con los derechos laborales. Debemos encontrar formulas que eviten que seamos unos estado mafiosos con gran control sobre el individuo pero que eso no se convoerta en un estado emrpesarial. Hay una propuesta interesante: http://www.eustonmanifesto.org/joomla/translations/manifesto/es/euston_manifesto.html

  14. el intervencionismo del estado estará bien siempre que responda al motivo que, al menos en el stado de bienestar, lo alimenta: los intereses de los ciudadanos.

    en cuanto al proyecto europeo, es una fórmula de superviviencia donde, si se gestiona del modo adecuado ese intervencionismo, es la única donde se podrán garantizar debidamente los derechos laborales.

  15. – El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absoultamente (lord acton)…. En crisis como la de nueva orleans, la del prat, etc se demuestra la escasa capacidad de los gobiernos de impedir catástrofes y de solucionar problemas. Darles control económico es entregarles la gallina de los huevos de oro. La partitocracia, al menos en españa, es contra lo que hay que luchar, favoreciendo la participación social…¿cómo? Y yo qué sé.

  16. Creo que confundes la cuestión de la gestión de la empresa por parte de los trabajadores con la existencia y la labor de los sindicatos. Desde mi más absoluta ignorancia, pero partiendo del conocimiento de la situación de personas que sí trabajan en la empresa privada, pienso que en estas últimas la sindicación y la asociación son absolutamente necesarias. Ahora bien, tal vez si quieres gestionar una empresa tengas que participar del capital como propietario. Yo no sé si esto es justo o injusto, pero el que arriega, aún a tú costa, es el que tiene el capital. ¿A qué tipo de gestión por parte de los trabajadores te refieres? No acabo de ver la franja que distingue propiedad y participación y si esta última tiene que ver con la gestión. Coincido contigo en lo siguiente: 5 es mejor que 0. Respecto de la gestión de los sindicatos, coincido con Acamus: que se autogestionen.
    Por otra parte, no tengo muy claro eso de la formación. En mi modesta opinión, eso también es materia. La formación cuesta dinero: tú eres tu propia empresa e inviertes en ti mismo. El conocimiento es material porque produce efectos tangibles y da poder al que lo tiene. Del conocimiento también se es propietario, al fin y al cabo.

  17. – Es un asunto complejo, sin duda. Parece que no existen salidas satisfactorias porque, en el fondo, el ser humano no es satisfactorio y hay qe contar con sus contradicciones y sus defectos a la hora de solucionar problemas. La sindicación es necesaria, sin duda, pero hay que evitar su burocratización. Quizás la única alternativa ideológica posible sea la cooperativa. No sé. Vamos hacia un mundo nada humano y los dos frentes son perniciosos.

  18. Conocimiento, propiedad y asociación son poder. Mejor que el poder se reparta. Pero sin fomentar la desigualdad, garantizando el más amplio sistema posible de derechos y oportunidades iguales para todos. ¡Qué bonito! Ni yo misma acabo de ver cómo eso es posible y en serio que me gustaría. ¿Cómo conjugar libertad e igualdad? ¿Cómo mantener y gestionar el Estado de Bienestar? Pienso que ese reto pasa, inevitablemente, por la participación ciudadana y que tampoco puede prescindir del aparato estatal.

  19. yo no he hablado de gestión, tan sólo he mencionado esa palabra en la ‘gestión de los sindicatos’ y la ‘gestión del tiempo libre’. no he introducido ese término en la discusión, por lo tanto no debo ser yo quien establezca la diferencia que me pides. no he contemplado siquiera la actuación del trabajador en la gestión (dirección estratégica de la empresa, prospección de mercado, investigación comercial, inversiones…), sino simplemente su participación como miembro de una empresa en tanto que organismo o institución que juega un papel destacado en su socialización. por participación entiendo desde la toma de decisiones conjunta hasta la intervención sindical de cualquier tipo o genero, sobre todo en lo que atañe al trabajador (jornada laboral, días de descanso, beneficios sociales…). en cuanto a la gestión de los sindicatos, también he indicado que estoy de acuerdo en su autogestión, así se lo currarían más, seguramente.

    la materialidad del conocimiento es una cuestión mucho más profunda que no sé si cabe abordar ahora, pero puestos a abordar, abordamos. el conocimiento no se puede prestar a otros y que esos otros se lo lleven consigo o lo empleen sin ti, pero sí se puede poner a su servicio, en el caso de la clase corporativa, al servicio de los que sí son los propietarios reales de los medios de producción, que son los accionistas. el conocimiento pertenece a las capacidades de la fuerza de trabajo. cierto es que requiere una inversión en dinero (formación académica) pero también puede adquirirse por inversión de tiempo: ‘aprender el oficio’, como directivos sin másters que con una sencilla licenciatura o diplomatura, a través de la experiencia, llegan desde assistant hasta director de proyectos, por ejemplo, como bien postula el sistema americano de las oportunidades, si bien es cierto que las oportunidades aumentan con la formación y esta cuesta dinero, pero, ¿hasta qué punto se es poseedor del conocimiento y no mero transmisor o sencillamente depositario? las diferencias entre un local de oficinas con 40 puestos de trabajo dotados de la tecnología oportuna, y una carrera en la ucm con un master por harvard, son obvias. empezando por que los medios materiales de producción se pueden liquidar, y el conocimiento no, se va indefectiblemente pegado a la persona.

    a lo que me referia es que, posiblemente por primera vez, puedes llegar a tener el poder absoluto de una gran corporación sin tener la propiedad de todos sus activos, ni falta que te hace. no tienes los medios de producción, pero tienes el poder de decisión sobre ellos, y todo ello sin tener, necesariamente, que pertenecer a una gran familia.

  20. Tienes razón: tú sólo has hablado de participación. La pregunta que me planteo es la siguiente: ¿es la participación un derecho en la empresa privada? ¿Cómo se justifica ese derecho? Y no es que yo considere que el trabajador no tenga derecho a participar. Es que no sé de quién o qué ha de derivar ese derecho: si de la excelencia del empresario y de la condición del trabajador en tanto que trabajador.
    En cuanto al conocimiento, es una cuestión compleja y no estoy capacitada para con la corrección necesaria. Pero me inclino a pensar que no es pura espiritualidad. En primer lugar, porque el conoicmiento siempre es interesado y se dirige hacia algún fin, unos más loables que otros. Sí, me mola Habermas. En segundo lugar, porque el conocimiento no se adquiere de la noche a la mañana y sin ningún gasto. En mi modesta opinión, el tiempo también es materia.La formación supone un cambio en el que el que aprende y actividad y esfuerzo por su parte. También supone pérdidas. No es gratuito, en ninguno de los sentidos. Si estás partiéndote los cuernos por aprender algo no estás haciendo otra cosa. El conoimiento se puede poner al servicio del mejor postor. Se vende y se compra. Y una vez que tú lo tienes, ya verás qué haces con él. Respecto de lo de “aprender el oficio”, en ninguna empresa me aceptaron porque yo no tenía el oficio aprendido. O me pagaba las prácticas (léase, máster) o nada de nada. En el caso de la gestora que mencionabas, fijo que no gestionan gratis: venden su conocimiento, que se traduce en habilidades, aptitudes y destrezas.

  21. – Compaginar liberta e igualdad ya dijo Isahia Berlin que era complicado…El asunto es que el trabajador siempre estará en desventaja respecto al patrón. La gran empresa saldrá ganando en una negociación con un simple currante. Por eso los derecho laborales son algo fundamental. Otra cosa es la participación expresa del estado en la economía. Eso no acabo de verlo. Por cierto, Noremorse, ¿no eras tú la que no quería tratar de estos temas en tu blog?

  22. Tengo la cabeza hecha un lío. Ya sé que todo está relacionado con todo, pero a veces me cuesta entender cabalmente las conexiones. A ver, por lo que llevo leído se está hablando de:
    1. Trabajador y empresa.
    1.1. Participación del trabajdor.
    1.2. Sindicación y derechos
    laborales.
    1.3. La cooperativa como modelo
    participación y gestión
    alternativo al modelo
    individualista.
    2. Economía y Estado del Bienestar.
    2.1. Intervencionismo estatal en
    materia económica.
    2.2. Relación entre el
    mantenimiento del Estado de
    Bienestar y la
    participación ciudadana,
    bien mediante el
    mantenimiento o conquista
    de sus derechos laborales,
    bien mediante el ejercico
    de otros derechos de forma
    activa y consciente.
    3. Libertad e igualdad en el seno del Estado Social y Democrático de Derecho. Cómo conjugar ambas propuestas o ideales.
    4. El conocimiento: su naturaleza.
    Bueno, esta enumeración no es muy exhaustiva, pero a mí me ha servido para ver un poco más claro. Por cierto, gracias a Noremorse por tratar de estos temas y permitir que los demás también tratemos. Yo no tengo muchas oportunidades de hablar de ello ni de escuchar a alguien haciéndolo. Aprendo bastante.

  23. uy, de nada èstatua. por cierto, acamus, este artículo es un ejercicio de asimilación de estructura social, una de las asignaturas que llevo para septiembre. no tenía tanta voluntad de protesta como de reflexión. y ya que estábamos…

    en cuanto al conocimiento de la persona, yo lo sigo considerando como un aspecto más que la fuerza de trabajo, como la fortaleza física: una aptitud para el desempeño de una tarea al servicio de otros a cambio de una contraprestación, pero sigo sin ver claro que sea un medio de producción…

  24. Tal vez la terminología de la economía política acuñada por Marx no pueda explicar la situación actual. Tal y como yo lo estudié, en la categoría “fuerza de producción” no sólo entraba la fuerza física, sino también la energía psicológica. En realidad, cuando yo afirmo que el conocimiento es material, pienso en que todo conocimiento supone, primero un esfuerzo para ser adquirido y, segundo, un cambio, tanto en el que aprende como el medio sobre el que actúa. Hacemos cosas hasta con las palabras, producimos reacciones y cambios, conseguimos fines, llegamos a entendernos y creamos acuerdos, comprendemos nuestra historia y el sistema en el que vivimos… Y todo eso supone un gasto, una modificación, pérdidas y ganancias. El conocimiento no siempre se aplica a la producción, pero puede aplicarse y de hecho se hace. Si no, ¿por qué hay departamentos de investigación y desarrollo?, ¿por qué las empresas forman a sus trabajadores?

  25. pero sigo sin ver que se aplique como medio de producción. y el hecho de qye existan departamentos de i+d y que las empresas inviertan en formación no es sino tratar de incrementar la valía de su fuerza de trabajo, su eficacia, para que luego puedan enfrentarse y desarrollar mayores logros al emplearse con los medios de producción.

    de todas formas, por esta realidad misma, se puede decir tranquilamente que la terminología y, por extensión, todo el modelo marxista se han quedado pequeñas. y también es muy diferente el marco actual de aquel en el que fueron desarrollados. estamos en un modelo de capitalismo en un estadio bastante posterior, una sociedad global más o menos sensible a los estímulos que puedan llegar de cualquier rincón del planeta, con una conomía dual basada en la división de centro y periferia. si nos remontamos a marx, apenas podemos explicar algunos (tan sólo algunos, puesto que el fenómeno de la clase corporativa se le escapa totalmente al esquema) aspectos del centro (entendido como las áreas más avanzadas tecnológicamente y donde el empleo es de otra naturaleza y exige una cualificación alta que te hace ser poderoso sin ser poseedor), mientras que del fenómeno de la periferia (entendido como las áreas donde por una parte priman las industrias de servicios donde los empleados tienen menor remuneración y cualificación, y también abarca a las áreas desde donde se lleva a cabo la provisión de materias primas y bienes de forma descentralizada) puede explicar más bien poco.

    creo que, curiosamente, de todos los períodos atravesados por la humanidad, desde las socidades colectivistas primitivas (salvando las distancias) y excepto algún momento chachi del colectivismo asiático de los imperios hidráulicos con sus grandes burocracias que no eran realmente dueñas de nada, este es uno de los momentos donde menos importancia objetiva tiene la posesión de los medios de producción de cara a detentar el poder.

    es genial cómo saltamos de un tema a otro. genial tu índice 🙂

  26. – Y vuelvo a saltar yo también. ¿Un sindicato? Pues el IWW. Creo que son los más honestos, viéndolo superficialmente. Desconfío de las oficiales “Grandes Centrales”.

  27. yo estoy afiliada a una de las grandes centrales, y la verdad es que me da bastante por culo el mafioseo. pero lo pago más que otra cosa como seguro jurídico en caso de que me hagan una pifia en el curro. en eso sí que están feten los grandes, tienen a los mejores laboralistas. no conozco aún a nadie que haya perdido un juicio (llevándolas consigo, claro, como es natural).

    mierda. ya me estoy perdiendo el capítulo de hoy de mentes criminales. gñgñgñgñgññññ.

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