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dieta de control de peso, día 1

Mi desayuno consiste, durante estos días,
en cantidades ingentes de deliciosa piña al natural.
Un desayno de campeones que me prepara para afrontar
la jornada con todas sus visicitudes físicas y mentales.

Amanecemos en lunes de semana larga, de las de verdad, de las de cinco días. De nuevo el tren y las dos horas de trayecto de ida + las dos horas de trayecto de vuelta. Asco de humanidad hacinada en la puerta de los vagones que impide entrar a quienes van tres paradas más lejos que ellos… Por qué, si se bajan todos en la misma parada, tienen tanto miedo a no poder salir del tren a tiempo. Lo cierto es que, al contrario de quien crece y se hace más responsable, a mí cada día me resbala más adelantar cinco, diez, quince minutos… Cuando llegue, habré llegado.

Hoy nos relajamos porque el flujo de trabajo desciende y puntualmente nos preguntamos de dónde podíamos sacar la asfixia de hace una semana. Pronto encontramos la respuesta: de la ineptitud ajena, que llega, como es costumbre, haciendo temblar suelo y pared personificada sobre unos tacones de Gucci, una hora más tarde que el resto de nosotros, viles mortales.

(Oh! Miserias humanas.)

Tal día como hoy la fuga es imposible, la semana que empieza te atenaza los miembros y te recuerda todos y cada uno de los episodios de tu vida que han supuesto un fracaso, muchas veces seguido de otro fracaso. Y sólo queda repetir la frase que tengo justo detrás del monitor del ordenador, por eso de que es hacia donde más miro: NO MATTER WHAT HAPPENS, ONE DAY YOU WILL BE DEAD…

En cambio, hoy pesa menos el estrés por la presión de la generación anterior, la más egoísta que se haya conocido jamás, la que nos ha dejado hechos para un mundo hecho por y para nuestro bien, los que nunca se enteran de nada pero saben cómo podemos/debemos ser felices, los que nos han tapado la mayoría de las salidas dándonos ‘más oportunidades’. Hmmm. Hoy no pesan tanto. Hoy la carga es liviana porque únicamente hay que cargar con el crimen, obviando por un rato a los culpables. Hoy los culpables dan igual… Esto es lo que hay, qué más da la mano.

Hoy es el primer día para empezar un proyecto de mujer nueva, que le preste más atención al mundo, discrimine con mejor ojo, decida más resolutivamente, afronte con entereza los casos vitales abiertos y beba al menos dos litros de agua al día.

Y no pienso abandonar el tabaco.

Rezad por la salvación de mi alma y por que me llegue el borrador de la declaración de la renta. Más bien por lo segundo, puesto que representa una fuente de angustias mucho mayor, y ya se sabe que no hay más condena que la angustia que uno arrastra.

Ains.

Primer día, canción de Farrah.

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