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esperanza para ella, que se siente vacía y tiene los mismos ojos que Marina

Tienes los mismos ojos que mi amiga Marina, a la que hace tanto tiempo que no veo despacio, no por falta de ganas sino, maldiciones de la capital, por falta de tiempo. La misma mirada brillante y el mismo perfil de cejas. Al fin y al cabo es de lo poco que dejas ver.

Y me gustaría contarte que yo también sé cuál es esa sensación de vida yerma, pero quizá por ser quien soy no me darías credibilidad alguna. En fin, me da igual. Ni siquiera sé si leerás esto, y también me da igual. Me da igual y por eso te lo voy a contar de todos modos, a ti que no te conozco salvo en fotos, a ti que no me conoces salvo en palabras. Porque nada me gustaría más en este momento que lograr transmitirte esperanza o, por lo menos, el secreto placer de conocer que otros han pasado por el dolor sordo que experimentas, secreto porque es dolor y placer porque es compartido. Es comprendido.

Pasé muchos años dando vueltas como no debía, y frecuentando los pasillos más oscuros, dejándome llevar de forma absoluta por los términos más totalitarios de la existencia. Experimentando. Libando en flores de otros mundos tratando de cercar el mío propio, dando tumbos, como vulgarmente se dice, para divisar cada vez menos en el horizonte y volverme más y más cínica, más y más triste. Hasta que la muerte ajena me enseñó que había que hacer de la propia vida una obra de arte: vivir de una forma deseable, sobre todo, que tú desees. La obra de arte perfecta. La única que será enteramente tuya. Ese fue el comienzo.

Antes estuvo la desesperación de vivir encerrada en los propios recuerdos, tan encerrada que me ahogué cuanto pude, con ansia por el propio ahogamiento. Con ganas siempre de más creyendo que así se colmaría… Se colmaría ese vacío en el estómago que tienen las sábanas que pasas demasiado tiempo sin cambiar y entre las que crecen los hongos del desaliento. Que a pesar del esfuerzo no dejaron, sin embargo, de proliferar.

Atrás quedan horas y horas de disertaciones sobre la mujer que era o que creía ser, junto con aquello que esperaba, que sería lo deseable, y cómo no: un hermoso catálogo de los defectos del mundo, y dentro del mundo, de aquellos que eran temporalmente compañía a deshoras y destiempo. Inútil recreación en las decepciones.

Porque una vez tuve una etapa dorada, un atardecer de mayo constante, o al menos así permaneció en mi recuerdo. Y después de aquello sólo quedaban ruinas en las que pasar las tardes como un poeta romántico del diecinueve, que mira las flores que se abren camino entre las piedras y en ellas sólo ve el rostro de la ausencia. Y después de las tardes las noches de sentir dolor, hasta que comprendí que el mismo dolor era una prueba (la más radical y cruda que existe) de la propia existencia, de la vida por la que hay que dar gracias y cuyo sentido es su propio transcurso y la construcción, a través de ella, de nuestras almas.

Porque sólo tenemos lo que somos de ojos para adentro, es lo único que nos llevaremos. Ni la ropa, ni las cajas de latón de las galletas danesas en las que guardamos las fotos de los tiempos añorados… Todo eso se queda. Hay que aprender a destruir la memoria, a reconocer su calidad de inservible por cuanto no es tangible y no nos da calor, a mirar la vida como mira el surfista apolíneo australiano la playa que escupe a cada momento olas nuevas al cabo que se desintegran las perfectas olas pasadas, con la tabla de surf bajo el brazo, con decisión para afrontar un nuevo buenodsdías con el ánimo con el que se sumirá de nuevo en el mar. Con valor. Cada día es una nueva aventura, y debemos desafiar a la fortuna como hacía el rey Lear en mitad de la tormenta (gira! gira! a ver qué nuevo me traes!).

Visión pragmática de quien ha visto derrumbarse en su propia vida muchos andamios antes siquiera de tener castillos encantados: los recuerdos no sirven. No se puede ganar nada con ellos. Eres proceso. Sólo eres lo que eres en este preciso instante. Lo demás no sirve. Ni siquiera existe.

Esto es un p’adelante constante. Un flujo que no cesa. Y cuando crees que se ha estancado todo, piensa siempre que es MENTIRA. No hay un fallo en el mundo, sino en la mirada que tú aplicas al mundo.

En el colmo de mi espíritu de libro de autoayuda, le escribí esto a johan en su blog (espero tenga a bien perdonarme que copie y pegue mi propio comentario):

la culpa la tiene el tiempo, que muda los espacios. nunca vuelven a ser los mismos. pero como decía aquella canción de travis, home is where you heart is, amigo. la vida es proceso, es búsqueda. el mismo sentido de la vida es la búsqueda, casi un buscar por buscar o como aquella palabra alemana que no recuerdo y que significaba desear el deseo, desear desear, querer desear. buscar la búsqueda.

lo siento, johan, nada está nunca cerrado ni terminado, así te sientas determinado y acorralado por las circunstancias. lo siento, pequeño. siento negarte la satisfacción y siento decirte que nada se agota y todo fluye. que estás en marcha y que mientras tú te sientes equivocadamente quieto, acorralado, estancado, todo se está moviendo bajo tus pies pero no te das cuenta.

y la cosa no es encontrar un spa para el alma, que no los hay o, al menos, no cerca (el tibet queda un poco retirado de aquí). la cosa está entre hacer costumbre y amoldar el cuerpo a las olas que van viniendo de esta corriente en flujo constante. el truco es trascender. estar por encima.

y relativizar. celebrar el estar aquí. no matter what happens, one day you will be dead, y tiempo hay para ello. mucho, todo el que sea posible. mientras, las cosas importan lo justo. cambiar el punto de vista desde el que mirar la realidad que te rodea ayuda bastante.

un juego divertido: imagínate que eres otra persona, hombre o mujer, edad determinada, ocupación… y ahora, ponte en la piel de esa persona e imagínate cómo viviría ella tu vida. qué priorizaría… ¿lo mismo que tú? ¿actuaría de la misma forma? seguro que no. de paso, ejercitas la construcción de personajes para la narrativa.

En el colmo de lo que puede parecer que es cinismo (nada más lejos de la realidad), espero haber tenido palabras para ti que te hayan servido para algo, y decirte que si las necesitas aquí las vas a tener siempre.

Con todo el cariño,
Auri

he aquí hermoso ejemplar de surfista australiano recortándose contra el crepúsculo… ah! pequeños, hermosos y bronceados rubios apolos contemporáneos… ah!
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3 thoughts on “esperanza para ella, que se siente vacía y tiene los mismos ojos que Marina

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