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Tan sólo 8 minutos de vídeo resumen una de las mayores glorias del snooker. Ronnie O’Sullivan marcándose un 147* a velocidad terminal, el octavo de su vida, delante de un Ali Carter que debió, como poco, anonadarse. Y la cosa no queda ahí, porque Ronnie le metió 5 frames a Carter y los 5 por encima de los 100 puntos.
Lástima que al final nuestro héroe cayera ante Fergal O’Brien (sí, sí, tiene nombre como de toalla, ¿verdad?, como entre ‘felpa’ y ‘tergal’… Fergal), quien a su vez se dejó escapar la final de este Torneo de Irlanda del Norte frente a Stephen Maguire (9-5).
*NOTA: 147 es el mayor número de puntos que puede llegar a obtener un jugador en un frame en el snooker, siempre que no haya recibido puntos por alguna falta del contrario.
“Que te digo que esa no entra”, le dije a Toño articulando las palabras como podía, con la boca llena de pizza y el resto de mi última porción sostenida temblorosamente en vilo en la mano derecha. Era la emoción.
Y no entró.
Tom Ford le perdonaba ayer la vida a Ronnie O’Sullivan en el Trofeo de Irlanda del Norte después de llevarle contra las cuerdas y de ponerse 4 a 2 en un partido a 9 frames. Tiene razón como un santo Toño cuando dice que es más fácil hacer un 4-0 que acabar el quinto frame que te da la victoria. Así, finalmente, The Rocket mostraba algo que no suele suceder muy a menudo: volvió a meterse en el partido. De todos es sabido que cuando Ronnie tiene la cabeza fuera, tiene el partido perdido, pero ayer encontró el oxígeno suficiente para salir adelante y volver a la mesa para darnos una exhibición de bolas largas preciosas en los dos últimos frames.
Se juega en estos momentos el Trofeo de Irlanda del Norte, como ya he dicho, pero antes se han jugado el Grand Prix y la Pot Black. Y yo no he dicho nada porque he estado muy dejada.
El Grand Prix de Aberdeen ha sido el segundo gran torneo de ranking de la temporada, porque la Pot Black, que se disputó un poquito antes, es por invitación y no cuenta. Es más un show de la BBC que otra cosa… ¡Ah! Y recordemos que el Shangai Masters se lo llevaba un oxigenado Dominic Dale dando el campanazo después de un par de años de absoluta mediocridad. El caso es que en Aberdeen vimos a Ronnie llegar a la final para caer contra Marco Fu, el honkonés que no había ganado una competición de ranking nunca jamás hasta ese momento. Y fue por la cosa esa que tiene Ronnie de que “se va”, no le salen las cosas como él quiere y se enfurruña, tanto consigo mismo como con el mundo… y con las bolas, porque alguna que otra le he visto echar de la mesa, como anoche.
No obstante, hay que reconocerle una cosa: puede írsele la pinza de estas maneras, pero siempre “está ahí”. Uno, si ve mucho snooker, acaba por advertirlo. Su presencia no sólo es fuerte, sino que normalmente suele hacer papeles dignos, y por mucho que se diga que si está flojuno, que si está bajo de forma, que si está en mala racha…, lo cierto es que en todas las ocasiones acaba dándonos un “toque Ronnie”, siendo protagonista en nuestras pantallas y enseñándonos qué es el snooker de los grandes (espectáculo, acción, riesgo, habilidad y valor) frente al ‘snorkel’ de los mediocres. Mires al torneo que mires, por ahí anda Ronnie colándose en los enfrentamientos finales. De hecho, creo que es el jugador al que recuerdo haber visto jugar más semifinales y finales (aunque las pierda) desde que veo snooker, esto es, desde que dicen que el campeón está perdiendo calidad.
En fin. Y ahí sigue el hombre, vencido Tom Ford se enfrenta este mediodía a Ali Carter. Qué pena no poder verlo, pero el puente de la Almudena pienso acochinarme en el sofá.
Apenas me ha dado de sí el mes para armar el número especial de verano de Deseo. De hecho, se ha inaugurado la temporada 2007/2008 de snooker y ni siquiera he comentado el primer torneo que ya se ha celebrado, el Shangai Masters, y que ha dejado un poquito de regusto de torneíllo de pretemporada al estilo de como suele suceder en el fútbol: partidos sin demasiada intensidad en los que a los grandes no se les acaba de ver y sacan tajadilla aquellos a los que luego no se les verá el pelo en toda la temporada.
A saber: triunfo de Dominic Dale frente a Ryan Day, dos escoceses irregulares que normalmente habitan entre el grupo de los mediocres pero que de vez en cuando despuntan con un destello de… lo que sea. La verdad es que el Shangai Masters me la ha traído un poco al fresco, lo que no quita que postee una magnífica foto del ganador, Dale, con su estilismo cool y su tinte rubio de la suerte. El que quiera opinar al respecto, es libre de hacerlo. Yo por mi parte me veo en la obligación de señalar lo paradigmático que es trunfar en un torneo llamado de “Shangai” de esa guisa.

En fins. Ahora a esperar la siguiente cita, que no será hasta mediados de octubre, con el Gran Prix de Londres, evento con bastante más resonancia y que permitirá un despliegue de juego con más brillo, sin olvidar que los partidos se retransmitirán en horario europeo, que no es tontería. Se abren, pues las apuestas sobre las subidas y las bajadas en el ranking, que al finalizar la pasada temporada se quedaba así:

Con un flamante John Higgins que impecablemente ganaba el campeonato más importante de la temporada y escalaba hasta lo más alto. Jo. Qué delicia de hombre, y qué final que nos dió… Ojalá este año veamos mucho más snooker como ese.

Fantástica y emocionante final que, a juzgar por el 12-4 favorable a Higgins del domingo, no parecía que fuera a dar más de sí. No obstante, Mark Selby, un chaval inglés llegado desde la previa y proveniente del mundo del pool, iniciaba el lunes remontando hasta el 12-10. Así las cosas, nos plantamos anoche en la última sesión, donde el espíritu de ataque de Selby dejó paso a una medida estrategia de relajación del tempo del partido. Para quien lo viera podía resultar hasta el punto de desagradable ver como una y otra vez Selby, en su turno de jugada, rompía radicalmente el ritmo vivo de Higgins con parsimonia e interminables paseos alrededor de la mesa. Quién dijo que en el snooker sólo cuenta la habilidad, que no tiene nada que ver la dimensión Psicológica…
A pesar de todo, la lógica de la experiencia se impuso cuando, después de un frame (¡¡¡de más de 50 minutos!!!) a favor de Selby, que dejaba el marcador14-13, Higgins volvió a encontrarse a sí mismo y a dejar claras varias cosas: primera, que no es un jugador aburrido; segunda, que es un jugador de ataque; tercera, que tiene una fortaleza mental alucinante después de cómo había intentado minarle Selby con esa lentitud premeditada; y cuarto, que Higgins se ha merecido el título finalmente alcanzado, con 18-14, después de varios frames vertiginosos en comparación con los anteriores.
De este modo, Higgins se corona campeón del mundo por segunda vez en su vida y alcanza el primer puesto en el ranking global de todos los jugadores de snooker del mundo mundial.
Una gran final, en la que se han visto grandes defensas y bolas tremendas, con la cual se pone punto y final a la temporada 2006-2007 de snooker. Ahora, a disfrutar del pool durante el verano y a esperar al Torneo de Irlanda del Norte, que viene a ser como a finales de agosto.

Pero qué poca vergüenza tengo. El Mundial de Snooker en marcha y yo sin haber hablado de ello hasta ahora. Este torneo, que cierra la temporada y abre las puertas al esparcimiento veraniego de los jugadores en otras ocupaciones como el Poker o el Pool (y es Ronnie O’Sullivan quien viene a mi mente), es el que deja finalmente decidido el ranking definitivo con el que se abrirá la próxima temporada, y que decidirá qué jugadores tienen puesto de privilegio para tomar parte en tal o cual evento.
Hasta el momento hay cosas que, por deseables, son lógicas, como el papelazo de Ronnie dejando otra vez en el lodo a Junhui, y sorpresas como la caida, contra todo pronóstico, de Ken Doherty a las primeras de cambio (cachis, con el aprecio que le tengo). Pero todavía queda mucha competición por delante, hasta este fin de semana. El post bueno lo pondré entonces. De momento, sirva este para llamar la atención del lector sobre la competición que está en marcha y emplazarle a unas largas y placenteras tardes-noches delante del televisor. ¡Ay! El encanto de la primavera. Para qué salir a tomar cañas o a ver una peli si ponen Snooker en la tele.
Para un lunes de vuelta al trabajo, para empezar la semana con buen pie, para ahuyentar el exceso de introspección a tan temprana altura… hablamos de snooker. Y hablamos sin más.
Ayer Ronnie O’Sullivan se proclamaba vencedor del Masters de Snooker, trofeo que alcanza por tercera vez en su carrera el jugador inglés. Dos contendientes en un encuentro que se disputa por segunda vez esta temporada, pero que en esta ocasión se salda con el
signo opuesto: con un juego increíble y un carisma del que posiblemente sólo puede presumir él, venció a Dhin Junhui (espero haberlo escrito bien) aplastando las aspiraciones de quien le dejara fuera a él en la final del Trofeo de Irlanda del Norte. Todo lo que va, vuelve, y además, vuelve con clase. Con la clase de un Ronnie O’Sullivan volcado en apoyar moralmente a un contrincante que se vino abajo, llorando, al ver que era imposible remontarle a The Rocket. Toño se quejaba amargamente de que el gesto del chino, que estuvo a punto de abandonar el encuentro tras el descanso de la segunda sesión, afeó la victoria de Ronnie. Yo creo que no, que lo de ayer no era afeable en absoluto, porque esa victoria no buscaba lucimiento personal. Su máxima aspiración era poder dedicarle el triunfo a un amigo desaparecido al que se echa mucho de menos.
A la memoria de Paul Hunter.
Posdata: ayer los Saints de Nueva Orleans cayeron contra los Chicago Bears en su correspondiente final de conferencia, a un paso de la Superbowl. Qué lástima. Si es que no se puede tener todo.
Me fui a coger las vacaciones dedicadas a estudiar los exámenes de febrero, sin saberlo, justo en la semana en que se celebraba el Master de Snooker, una de las competiciones más destacadas del circuito. Qué cosas. Imperdonable haber estado tan desconectada, y ciertamente oportuna la coincidencia que me está permitiendo aliviar las lecturas y síntesis sucesivas de textos antropologicos con sesiones intermitentes de snooker en la Eurosport. Y yo que pensaba que el acontecimiento deportivo más importante de esta semana iba a ser, en la NFL, la final de conferencia que enfrentará a los Saints de New Orleans a los Chicago Bears…
Yo en lo mío del snooker… Tendrían ustedes que ver las patillas que lleva a día de hoy Ronnie O’Sullivan. Ni 147s, ni chinos increíbles, ni viejas glorias en decadencia… Olvídenlo y céntrense en los dos hamsters acostados que lleva Ronnie a ambos lados de la cara. En fin…
Stephen Hendry muy blandito y sin capacidad de resolver partidos, aunque con buen juego en general. El yayo Steve Davis flojete flojete, aunque peleón y listo como buen perro viejo. Ebdon derrotado por un imparable chino impasible, y dejándose en el tintero mucho más snooker del que nos ha dado en esta ocasión. Y un Ken Doherty igual de fino que siempre debe hacerle frente mañana a un imprevisible Ronnie. Posiblemente estos últimos sean mis dos jugadores favoritos junto con Hendry. Nota interesante: es posible que se produzca un nuevo emparejamiento Hendry-O’Sullivan, si Ronnie bate a Doherty y Hendry hace lo propio con Murphy… Qué morbo, después del abandono de O’Sullivan en diciembre (post de la sección de snooker justo anterior a este).
El caso es que en el afortunado devenir de esta tranquila y productiva semana, tanto a nivel personal, de puro cultivo del yo, como académico, de redescubrimiento de grandes y olvidadas zonas de masa gris en mi cabeza, me he topado de bruces con una cita de Max Weber, a través de Gil Calvo, que viene a decir algo tal que así:
“No se puede querer hacer de la propia vida una obra de arte, dejándose llevar por el subjetivismo de la propia personalidad, pues el intento premeditado de adquirir un alma bella está condenado a fracasar.”
Joder. Sí. Y la cuestión es que llevo ya suficiente tiempo con el planteamiento de la vida como una obra de arte como para haber caído sobradamente en la cuenta de que cuanto más lo intentas, más consciente eres de las pequeñas podredumbres que te pueblan, esas salidas involuntarias y desagradables que, sin embargo, tampoco te esfuerzas demasiado por evitar, en resumidas cuentas. El lado oscuro de toda la vida, vaya, que aflora tanto más cuanto más se intenta anularlo. La cosa pasará, digo yo, por asumirlo. Lo que promueve la filósofa Amelia Valcárcel: el derecho a ‘la maldad’, que quiere decir el derecho a ser una criatura mediocre y no tener que avergonzarse por ello. Porque nadie tiene la obligación de ser sublime, ni los demás el derecho de reprocharle lo contrario. Otra cosa es la superación personal y la voluntad cotidiana, el planteamiento de metas y la digna lucha por su consecución, pero despenalizando el fracaso y evitando por todos los medios caer en la dicotomía tan americanoide entre loser y winner, que viene de serie con todo el paquete cultural dispuesto para su consumo, que nos llega desde allí. Porque esto es póker, Texas Hold’em, unas veces se gana y otras se pierde.
Y esas cosas. Podría profundizar un poco más en ello, pero últimamente me salen unos posts larguísimos y además tengo que ponerme a completar un texto de Gil Calvo (bastante aconsejable, que lleva por titulo Nacidos para cambiar) con el quinto volumen, dedicado al siglo XX, de la Historia de la vida privada de Ariès y Duby.
¡Ah! Y además hoy me siento especialmente petarda, llevo todo el día con esta canción dándome vueltas y no me la despego:
ACHTUNG! PARIS HILTON
Estas eran las últimas palabras de Ronnie a Hendry antes de abandonar el encuentro de cuartos de final del Campeonato de Snooker del Reino Unido, cendiendo la eliminatoria en favor de su contrincante y dejándonos a todos, inluido al árbitro Jan Verhaas, con cara de gilipollas. Para no dar crédito. En fin, dice Toño que es porque es un crack. Yo creo que se ha comportado como un capullo. Aunque fuera a caer igualmente 9 a 1, hay que aguantar. Tener honor.
Cierto es que se ha disculpado: “A bad day in the office”. Pero no deja de ser todo bastante absurdo en un tío que se supone que es uno de los más grandes de todos los tiempos. Aunque tal vez, precisamente porque lo es, es capaz de lo mejor… y de lo peor.
Qué coño. Me encantaría poder hacer lo mismo mañana en el trabajo. Estrecharle la mano al Sr. Vera y decirle: “Ya he tenido suficiente”. Y hasta aquí hemos llegado. A veces abandonar cosas le refrescan a uno.
¿Qué le estará pasando a Ronnie por la cabeza en este preciso momento?
Una, que no se entera bien porque la edad va dejando su huella tan impecable como irremisible, confundió el Grand Prix con el UK Championship de snooker, cuya final sí que se juega en diciembre. El Grand Prix 2006 ya se ha desarrollado hasta sus últimas consecuencias por entero, dejándonos la sorpresa de ver a los grandes en la cuneta y a una serie de jovencillos que vienen para romper con todo.
El Grand Prix lo ha ganado un australiano (el rubio) de 24 años, disputándosela a un inglés de 21 (el moreno). Neil Robertson venció a Jaime Cope en un 9-5 que, en general, dejó bastante que desear. Mucho fallo tonto, mucha defensa torpe, mucho agarrotamiento… Mucha juventud, al fin y al cabo, pero eso no es malo. Uno siempre debe pasar por ser novato, y am
bos lo han sido en su primera final de un torneo de grand slam. Y a pesar de ello, ahí queda el único 147 de todo el torneo, que ha sido para Cope, y el nada despreciable 135 que llegó a alcanzar Robertson quien, por si fuera poco, destrozó en cuartos de final a Ronnie O’Sullivan por 5-1, y con doble mérito porque Ronnie estaba mostrando un nivel de juego que le hacía claramente favorito. Y, qué ironías, ahí está, despachado de nuevo por un yogurín después de lo que le pasó en la final del Torneo de Irlanda del Norte con el chinorris aquel (Din Junhui).
Me dice Toño que le estoy perdiendo la fe a Ronnie… Pero Ronnie sigue siendo Ronnie, excéntrico y maravilloso de ver cuando tiene el día bueno (y hay algunos de estos días buenos que compensan absolutamente todo lo demás). Y de todas formas, aunque perdiese, no es ni comparación con el deplorable espectáculo que ha dado Stephen Hendry…
Por cómo van las apuestas, mejor no preguntar. Entiendan ustedes que una apostó por los de siempre…
A todo esto, sigue Ken Doherty como número uno del mundo. Qué bien me cae este hombre, qué gran gran defensor y qué tipo tan circunspecto y elegante. Lo contrario a Ronnie en cuanto puesta en escena, qué bien tener tantos contrastes en este deporte.
Más información sobre snooker y los avatares de este último torneo disputado y los que quedan por venir en la página de la World Snooker Association. Y también en la web de Ronnie O’Sullivan.
Hoy lunes ha sido día de snooker: las últimas jornadas de la fase de grupos del Grand Prix, que se están celebrando en Aberdeen. De esta semana deberán salir los dieciséis participantes de los cuartos de final que se celebrarán en diciembre. Como nota principal, apuntar que Ronnie está soberbio.
No obstante hoy ha sido también jornada de alguna sorpresa desagradable para el bolsillo, como ver perder al gran Stephen Hendry contra un finísimo Matthew Stevens por 3-0, que hoy ha tenido su día. A pesar de los fallos, la actuación de Ken Doherty frente a Robertson me ha dejado algo de beneficios. Qué bien está jugando el irlandés.
La combinada del día ha sido esta:
Por lo demás, he aprovechado los ingresos de hoy para dejar hechas dos combinadas para los partidos de la Copa del Rey de esta semana. A ver si hay suerte. A priori, parece sencillo… Pero ya se sabe…
Posdata: Paco, no te preocupes, hace semanas que dejé los caballos ;-P
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Bueno. Pues ya está. Ronnie se ha quedado a las puertas de lograr su título número 19 frente a un Ding Junhui que le ha vencido con la dignidad mayúscula que solamente da el buen juego.
La eficacia del muchacho de 19 años ha ido d
e la mano, por una parte, de esa cierta capacidad de soportar la presión que seguramente le lleve muy lejos en su carrera como jugador de snooker, y, por otra, de un ‘The Rocket’ desubicado en el partido que, si bien no ha rascado apenas bola, al menos puede admitir abiertamente que ha sido un partido entretenido, divertido. Un partido de frames cortos (media de 12 minutos) que bien puede devolverle la ilusión perdida que hasta ahora parecía que le arrastraba hacia el pool.
Pero los años están pasando, y con la experiencia creciente de los grandes llega también la sangre nueva. Los jóvenes que todo lo revolucionan, capaces de hacer cosas frescas cuando parece que ya está todo visto… El relevo generacional que le da a todo un aire nuevo, y que espero que logre hacer que Ronnie permanezca para medirse con nuevos contrincantes y para hacer cosas como sólo ‘The Rocket’ sabe hacer.
Esta es mi conclusión del encuentro y del torneo. Nos vemos en septiembre en la Pot Black, un torneo a un frame que será de todo menos aburrido. Y que, además, tendrá lugar en un panorama sustancialmente distinto después de la victoria de Junhui.

Ayer la página internacional de Eurosport abría la información sobre snooker con un titular inolvidable: Rocket on fire, en alusión al encuentro entre Ronnie ‘The Rocket’ O’Sullivan y Selby, que se respolvió con un 5 a 1. Bueno, pues para lo que ha hecho esta tarde no deben quedarles ya titulares posibles: 6-0 en el partido más corto que se recuerda en una competición internacional, 20 minutos menos que la marca anterior, ostentada por Hendry, y que estaba en torno a los 72 minutos o así. Con ese estilo tan personal de no darle siquiera tiempo al árbtitro de recolocar las bolas de color, ha destrozado a Dale, a quien ya desde el principio se veía con la cabeza en otra parte. Otra cifra más para su inigualable estadística personal.
En fin, así es Ronnie. No sólo es contundente, sino que es uno de los jugadores más rápidos de todos los tiempos. A ver qué tal mañana en la final de este Torneo de Irlanda del Norte, pero por lo pronto sabemos que está jugando sin presión, y eso se nota. Independientemente de lo que pase mañana, estoy convencida de que esta temporada podemos llegar a ver cosas impresionantes… Y sólo acaba de empezar.


Ayer, al término del encuentro y ya despachado Mathew Stevens con un 5-2 en un visto y no visto (sobre todo después del descanso), Ronnie O’Sullivan tuvo a bien realizar unas curiosas declaraciones a la prensa, que en resumidas cuentas venían a decir que últimamente se aburre jugando a snooker porque se ha convertido en algo demasiado serio, y que este verano, jugando a pool (el IPT en Las Vegas), se lo ha pasado de bien como no se lo pasaba en mucho tiempo. Y no le faltan motivos porque, según dicen los expertos, sólo necesitaría mejorar su break para convertirse en una estrella de esta otra variante del billar, porque por lo demás tiene madera y calidad más que suficientes.

No obstante, tal vez ahí esté la clave de las ‘horas bajas’ del campeón, que caía en las semifinales del campeonato mundial esta pasada temporada. Y aunque ayer Ronnie dejara sobradas muestras de que sigue siendo el que ha sido, no es de extrañar que tantos años haciendo lo mismo hayan acabado por producirle (como a cualquiera) sensación de hastío.
Al fin y al cabo, lleva dos tercios de su vida (y tiene sólo 30 años) jugando snooker. Lo ha ganado prácticamente todo, lo ha hecho todo, ha llegado a lo más alto… Y ahora dice que se aburre. Pero dice algo mejor: que quiere experimentar, hacer cosas nuevas, salir a pasarlo bien y que el público disfrute. Así que, posiblemente estos meses bajos que le hemos observado hayan sido sencillamente un punto de inflexión, un breve receso antes de lo que está por venir…
Por cierto, un buen resumen de parte de lo que llevamos de torneo en el blog de surzin.
Una mañana parda que anticipa el posible rostro del otoño que viene. Coches de familias magrebíes dirección Francia con sus bultos en lo alto, las vacaciones siempre se acaban, una cosa más en la que todos somos iguales. No es descartable que llueva y, en fin, es de destacar (positivamente) que no haga calor. Y tras el informe meteorológico y del estado de las carreteras, reflexionemos sobre temas profundos.

Snooker. Esta tarde juega Ronnie contra Mathew Stevens, que llega a la eliminatoria bastante mejor, según parece. En fin, espero que Ronnie deje ver algo más de calidad que el otro día frente a Peetman, al menos verle más seguro, más ‘The Rocket’. En cuanto a Dott, juega hoy contra Selby y vuelvo a tener la negra, porque la partida es a las 11.00h CET y me lo voy a perder, otra vez; ojalá pase eliminatorias y pueda verle jugar al menos un día… Si no, me daría mucha penita. Como penita dio casi ayer Doherty, quien parecía estar sólo despierto a ratos (como el rato magnífico del frame que resolvió con 130 puntos) y tuvo que llegar al noveno asalto para poder despachar a un James Wattana que demostraba mucha más confianza en sí mismo como para llevarse la eliminatoria. No obstante, las cosas han salido como han salido, ya estamos en la tercera ronda y, provisionalmente, Doherty es el número uno del mundo y Dott ocupa el tercer puesto, mientras Ronnie se queda en el 12, a la espera de conocer quién se llevará este Torneo de Irlanda del Norte.










