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Entre la lentejuela en el ojo propio y el maquillaje (de espesor digno de un muro insonorizado) en el ajeno, Eurovisión nos ha dejado una verdadera perla alternativa.
Pero alternativa de verdad, nada de disfraces de orco de Mordor, guitarritas de plástico, vestiditos de patinadora artística (pero qué daño ha hecho Beyoncé) o trajes de fiesta de la boutique Yennis’s de debajo de mi casa…
Ahí estábamos los dos en el sofá, con la esperanza prácticamente tan perdida como cualquier otro año en lo que a este certamen respecta, cuando aparece un paquito con una americana digna de Miami Vice, unas Rayban clásicas, barbas de “algo” más de dos días y esa melena al viento… Montado en su cochecito de golf, con su balón de Nivea y su micro en el suelo. Y va y se marca un temazo con acompañamiento casi casi casi de Casio PT10, y una voz que de primeras nos recordó a nuestro queridísimo Jarvis Cocker.
Qué queréis que os diga, nos llegó al corazón. Tal fue la aparición de Sèbastien Tellier, representante de Francia, con su canción Divine que, en estos precisos momentos, encabeza en mi iPod la lista de reproducción titulada “UN DÍA TAL QUE”.
Por supuesto, en lo que es propiamente el certament, se comió los mocos.
Oh. Siento el deber moral de compartir la canción. (Ojo que es mazo pegadiza.)
Coño, pero qué grande.
A veces creo sinceramente que esto de la lomografía consiste en hacer el gañán con las formas, las texturas y los colores: jugar a ser daltónico, exaltando temas que a priori no tendrían por qué ser sublimes para nadie, salvo para el raro de turno que sigue sin ver lo que ha captado su cámara rusa de los años 80 (o su trozo de plástico moderno made in Hong Kong) hasta que el señor de la tienda le entrega un paquetico con los negativos revelados. En fin, es lo que tiene.
Y este es el producto de mi última tanda, realizada entre diciembre pasado y mayo presente, con instantáneas de Madrid, Miajadas, Zaragoza, Lisboa, Puerto de Santa María, Córdoba… Una valiente colección de desajustes cromáticos con la que debo reconocer que he disfrutado como una enana.
Lo normal no existe. No hay una realidad unívoca y universal con la que nos podamos vestir e interpretar los significados de cada cosa. Lo normal somos nosotros, porque lo que quiera que estimemos como ‘normal’ está en nuestras cabezas, y no es otra cosa que un estado de la mente que puede desmantelarse en cualquier momento. Cuestión diferente es hasta qué punto cada cual se puede o se quiere aferrar a sus puntos cardinales; porque da demasiado miedo pensar que el mundo no es como lo pensamos.
J. G. Ballard ha sabido detectar esta tendencia humana, analizarla y explotarla a través de su obra, dando lugar a algunas de las “pesadillas de lo posible” más pavorosas y seductoras que se han creado. Historias que trascienden el presuntamente reducido marco de lo que se viene a llamar “ciencia ficción” y que se alojan en el único universal posible: el miedo. Porque todos tenemos miedos. Y cuando analizamos todos y cada uno de estos miedos, llegamos a la conclusión de que en su raíz estamos nosotros mismos.
El miedo a uno mismo y al semejante. Porque, insistiendo en la misma idea con la que comenzaba este post, es en nosotros donde nace la realidad y es en nosotros donde se rompen las condiciones de habitabilidad del mundo que nos rodea. Y Ballard nos ha hecho ver, dentro de todas las posibles rupturas, la peor de todas: la degeneración paulatina, mostrada magistralmente a través de la evolución psicológica de sus escenarios y de sus personajes, tanto individuales (Crash) como colectivos (Rascacielos), bañándonos de desconcierto en piscinas vacías (Hola América), tiñéndonos de líquenes en planes de vuelo imposibles (Compañía de sueños ilimitada), llenándonos los bolsillos de drogas inútiles y sexo desviado (SuperCannes), haciéndonos huir por carreteras híper transitadas de donde nadie nos recoge (La isla de cemento)…
Si otros autores han sabido sacarle partido al vacío, la soledad, el silencio… la poética de Ballard se nutre de masificación, de tráfico en hora punta, de cercanía a elementos y personas que resultan no ser como habíamos creído. Porque no somos, ninguno, y en definitiva, como los demás creen que somos. Ni siquiera como nosotros creemos que somos. Dicho así suena a topicazo, pero se necesita una mirada distinta, privilegiada (o desviada, o pervertida) para apreciarlo con determinado punto macabro.
Es el retrato gótico del “cada día”, donde se han hecho románticos los coches accidentados y las gafas de sol rotas, los carros de la compra oxidados y todas las máquinas de volar que el hombre ha inventado y está aún por inventar.
Ballard nos ha dado todo esto: nos ha dado a nosotros mismos. Y ahora espera a que se le termine de comer el cáncer, quizá triste por no poder escribir más cuentos… O quizá tranquilo por abandonar este parque de infecciones y reunirse con Mary y su bondad de mujer, para sobrevolarnos por siempre a los mandos de un Cessna que ya jamás se estrellará en ninguna parte.
Goo Goo Dolls - We are the normal
Salvo en la tienda de chuches del sitio donde para el autobús que va y viene de mi pueblo. Siempre que viajo allí me compro una de esas chocolatinas de mi infancia como homenaje a todo lo que no vuelve, pero permanece tercamente en el recuerdo.
Así ha sido con todo, y ahora también lo será con las Jornadas de Poesía Última de la Fundación Rafael Alberti. El Puerto de Santa María seguirá en las mismas coordenadas del mapa, pero ya no será lo mismo. Han sido diez años (para mí, en realidad, sólo ocho, que no son pocos) en los que acudir una y otra vez a la cita ineludible, en una suerte de peregrinaje devoto, no tanto ante la memoria de Rafael Alberti, como ante todos los congregados en cada una de las ediciones.
Prácticamente una década de amigos, borracheras, conversaciones surrealistas y magia de esa que hace que las personas conecten entre sí y se conozcan como si hubieran hablado entre ellas durante meses, sin parar. Una década de cuerpos, de sabores, de palabras. Una década que basta y sobra para exhibir una buena muestra de la cursilería más descarada en este post, para instigar otra de esas cansinas reflexiones sobre lo que desaparece como las lágrimas en la lluvia de un Replicante cualquiera delante de un cuaderno o de un teclado qwerty.
Nos hemos hecho mayores. Unos más calvos, otros más valientes, la mayoría más gordos. Y en el balance final, poesía para todos y frases a gritos para quien quiera escuchar, además de algún que otro libro publicado o por publicar (y esto, como todo, ya es otra historia). En fin, detritus de sentimentalidad reprocesada con la más firme de las voluntades artísticas… Y compartida, que era lo importante.
Todo tan distinto. Ninguno de nosotros era de allí. Y sin embargo era como el hogar.
The enemy - This Song
Posdata: este no es un post para que me digáis dónde puedo encontrar la chocolatina.
(Voy a conseguir hablar de este libro sin decir nada de poesía en la calle ni mencionar la cita de Violadores del Verso que lleva en su poartada.)
Habemus nueva editorial. Es lo que tiene, muchos de aquellos que aman la literatura acaban iniciando proyectos encaminados a poner en el mercado justo lo que les gusta leer, y si se ganan unas pelillas, mejor. Por nuestra parte, sólo se puede desear toda la suerte del mundo a los valientes, en este caso a las personas que están echando a rodar el proyecto llamado Cuerdos de Atar.
Por su parte, nos llega una antología de poetas underground (con todo el riesgo que entraña usar esta palabra cuando nos referimos a literatura, por tanto cliché manido) que viene a ser un poco de lo mejor de cada casa. Pepe Ramos, Pablo García Casado (os juro que no me paga comisión, es que me gusta mucho lo que escribe), Vicente Luis Mora, Luis Felipe Comendador, Javier Corcobado, Karmelo Iribarren… La lista se prolonga hasta un total de 53 poetas con sus diferentes propuestas.
A pesar de que a muchos de nosotros se nos levanta la ceja cuando alguien nos habla de una antología, del género que sea, en este caso no deja de ser un estupendo escaparate de armas literarias arrojadizas dispuestas a pegarle a uno en toda la boca del estómago (por poner).
Más datos:
¿Cómo se llama el libro? Poesía para bacterias
¿Dónde me lo compro? En librerías o a través de la web del sello editorial.
Si voy a mi librero, ¿qué referencias le doy? Editorial Cuerdos de Atar, colección Bala Rasa.
Por favor, que salga ya el disco…
Porque, si no, voy a ser yo la que empiece a dar trastazos contra la mesa. Todo sea que al final el álbum sea una caca…
En cuanto a Deseo, prometo ser una niña buena y acabar el siguiente número tan pronto pueda y me lo permitan mis compromisos laborales y sociales más inmediatos.
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Mañana martes 5 de febrero proyecto una selección de mis fotos de Holga 120, junto con otros aficionados a la lomografía*, en el espacio Le Crew, en la calle Caños del Peral 11 (Madrid). Para quien pueda o quiera, será a partir de las 19h aprox.

*Siento no dar más información sobre los nombres. Es que no sé con quién expongo. Pero seguro que es gente maja, mañana saldré de dudas.
El pasado viernes comenzamos a ofrecer un ciclo de conferencias en el Ateneo de Madrid, organizadas por la Sección de Literatura de esta entidad y el Grupo Artístico 8, sobre Internet y las nuevas formas de difusión cultural, posibilitadas en gran medida por lo que se ha dado en llamar “entorno web 2.0”.
Nuestra intención, desde Grupo Artístico 8 (que no es otra cosa que la asociación a la que pertenezco), es aportar todo lo que esté en nuestra mano a partir de nuestros conocimientos y nuestras propias prácticas de difusión cultural.
Próximamente hablaremos de la blogosfera, de las nuevas formas de edición, de la nueva publicidad, de las revistas digitales… Con el ánimo de configurar, más que un auditorio para nuestro discurso, un foro de debate plural, de modo que Internet se convierta en un asunto científico-cultural más, dentro de esta noble institución, y que un día pueda llegar a constituirse como una Sección por sí misma, en la justa medida de su importancia social.
En breve, desde Grupo Artístico 8 habilitaremos un blog donde colgaremos los contenidos de las ponencias así como los extractos más destacados de las aportaciones de invitados y público.
Y no puedo terminar este post sin hacerle un agradecimiento especial a Ángela por venir a vernos. Me hizo una ilusión tremenda.
Para abrir boca de cara a la próxima ponencia (viernes 29 de febrero, 19:30h) os dejo este enlace donde podéis descargar el podcast del Grupo Artístico 8: la audio-revista Octo Digital.
Lo más sublime de lo urbano y la miserabilidad del día a día se mezclan con la ternura, el sentido del humor, la nada razonable humedad del sexo siempre necesario y los peores procederes posibles de cara a ser una persona respetable, para dar como resultado la reunión artística más esperada de los últimos tiempos. *
A saber:
PEPE RAMOS & JORGE TINOCO
En el espectáculo:
“poesía a pesar de todo”
que presentará esta humilde servidora en:
Jazz Bar Malatesta
C/ del Olmo, 3 - Lavapiés
Domingo 25 - 21:00 h.
*NOTA: definitivamente sí, podría haber hecho varias frases mucho más cortas, pero no me ha dado la gana. He preferido complicarme con adverbios, enumeraciones y subordinaciones porque soy así.
(Así releído una y otra vez el titular, la palabra “voluntad” se me hace un poco rara.)
Patadón en los c**** a la industria discográfica. Radiohead saca nuevo disco a la de un dos tres ya, el 10 de octubre para ser más precisos, bajo el título de “Rainbows”. Lo novedoso del asunto, después de unos cuantos añitos de silencio (penosamente roto, todo sea dicho, con el trabajo en solitario de Tom Yorke), es que los de Oxford han decidido colgarlo en su web y permitir su descarga a cambio de lo que el internauta tenga a bien pagar. Buena forma de difundir la obra de uno de cara a los bolos, que es de donde se supone que se saca más pasta, y de permitir que los demás evalúen el producto.
Fantástico, me digo, siempre que sea menos aburrido de lo que me resultó el “Hail To The Thief” (su anterior trabajo). Si lo logran, me lanzaré entonces de cabeza hacia el segundo de los formatos en los que se editará el trabajo de la banda, a saber, una caja especial con vinilos y tonteridas diversas de esas que nos hacen disfrutar a los frikis, al módico precio de 70 €, y que comenzará a distribuirse a partir del 3 de diciembre (es lo de la foto).
Ahora, a esperar hasta el día 10.
Hace una tarde húmeda y gris tan estupenda que me están entrando unas ganas locas de salir a hacer fotos con la Lomo Smena 8m que me compré antes de ir a Roma. Pero, fallo nº 1 y principal: no me he traído la cámara. Espero llegar a casa con tiempo de que quede algo de luz y de nublaos, con un poquito me basta, que le tengo puesta película de 400 ASA.
Jo, y a ver si me pongo las pilas y llevo a revelar los carretes que tengo pendientes, que estoy deseando encontrarme con alguna simpática sorpresa producto de haberme olvidado de la carga manual del obturador o cosas así, que la cámara no es sólo analógica y del pleistoceno, sino que encima va a pedales y absolutamente todo es a manubrio, lo cual tiene su cierta magia que enfada muchísimo a Toño.

En la parte inferior pone Made in the USSR, qué cosica.
Anyway, aparte de mi amor por esta maravilla de la tecnología soviética de los años 60, voy a pedirle a los Reyes Magos una Lomo LC-A automática de las que vienen haciendo ahora, a ver si cuela… (Pa mí que no.)
Y sé que algunos de ustedes, avezados lectores, practican este noble arte de la lomografía, que no es otra cosa que poner la fotografía con pretensiones artísticas (o al menos con la pretensión de pertenecer al dominio de lo no convencional) al alcance de cualquier mente inquieta y urbanita con relativamente poco tiempo disponible para el ocio entre las responsabilidades y los desplazamientos cotidianos. Así que confiesen, cuenten preferencias, filias, fobias, manías, etc. Serán bien recibidas en este su foro amigo.
Y con esto inauguro nueva sección en el blog. Espero ir posteando cositas de interes además de mis peripecias particulares.
Accionistas Mayoritarios lanza un reto sin parangón, un concurso pionero y único en su género: realizar una interpretación artística de la primera vez que os gastásteis un cojón de pasta en algo completamente inútil.
Bases:
(Aunque yo la primera no estaré porque me voy al pueblo, es el cumpleaños de mamá…)
Recital Poético
Sábado, 22 de septiembre, 23:00 h
Café “El Despertar”
C/ Torrecilla del Leal, 18. Madrid
(Metros: Antón Martín L1 y Lavapiés L3)
Luis Luna, Francisco Cenamor, Esther Giménez
Gracia Iglesias, Ana García Cejudo, Pablo Méndez
Julio Más Alcaraz, Alfonso Berrocal
José Luis Gómez Toré, Juan Antonio Marín
Ángela Álvarez Saez y Alicia González Rodríguez
Trinity Blood es un comic formidable y uno de los mejores animes que he visto en mucho tiempo. Pero, además, y originalmente, es una historia de un autor de novelas gráficas japonés llamado Sunao Yoshida, que falleció tristemente en 2004 por una enfermedad respiratoria a la temprana edad de 34 años.
No obstante, le dio tiempo dejar tras de sí una buena colección de libros que cuentan las historias de una Tierra futura post-armagedónica donde existen varios grupos con serias dificultades para convivir entre ellos: los humanos (llamados “terranos”) que controlan el Vaticano y el reino de Albión (la antigua Gran Bretaña, más o menos), los vampiros (llamados “matusalenes”) que viven en el Imperio (aproximadamente lo que en su día fue el Imperio Romano de Oriente) y los Rosa Cruz, que son los malnacidos que quieren acabar con lo que queda de mundo e impedir que exista ningún tipo de acuerdo de coexistencia pacífica entre humanos y vampiros. Y finalmente, los Kresniks, que son una raza especialmente creada para la colonización de Marte que se dislocó un poco, en plan replicantes de Blade Runner, y que por decirlo de algún modo se zampan a los vampiros, alcanzando pues la cúspide de la pirámide alimenticia del universo de ficción de Yoshida.
Todo este rollo, junto con mi euforia desmedida, viene a cuento de que hoy, 18 de septiembre, se publica en España la primera de las novelas que componen el ciclo de Trinity Blood, a cargo de Timun Mass, dentro de su colección Genko Books, que se dedica a traer a España novelas gráficas japonesas. ¿Y qué es exactamente lo que se entiende en Japón por novela gráfica? Pues el libro “con santos” de toda la vida, es decir, novela con muchas páginas de texto y algunas páginas de dibujos intercaladas.
Y en esta ocasión, los dibujos son una auténtica maravilla, a cargo de Shibamoto Thores (ligeramente diferentes a los del manga y el anime, menos dulcificados). Ni qué decir tiene que si me da tiempo, a última hora de esta tarde ya deberé tener en mi poder un ejemplar del primer título de la serie: “La estrella de la desolación”.
El gafas es el Padre Peter, aka Abel, un comevampiros de pro.

Me siento exactamente como una colilla chafada.
Ayer me fumé todo el tabaco que pasó por mis manos. De la marca sponsor y de todas las demás.
Y cigarrillo tras cigarrillo, noche de pesadillas mediante y con telarañas en los pulmones, he desembocado en esta mañana de miércoles geriátrica que me estoy marcando. Tengo sueño, me tiene que bajar la regla, me duele la cabeza y la muela del juicio. Que estoy hecha un cromo, vamos, y a medida que va haciendo efecto el ibuprofeno y me va jodiendo el estómago, cobro conciencia de ayer, de lo bien que me lo pasé. Muchas gracias a todos por el apoyo.
Y acabada una cosa, empecemos con otra nueva: número fin de año de Deseo. Vayan ustedes mandando sus cositas a esta dirección tan maja que yo iré recopilando debidamente hasta que tenga suficiente y me siente un rato a montarlo todo.
Hale, ya os he puesto deberes. Espero vuestras cositas.
Recito este martes 11 a las 19.30h en Le Crew.
c/ Caños del Peral, 11 (Madrid)
Metro Ópera y Santo Domingo.
Y mientras os lo pensáis, os dejo con este elegante caramelo que he encontrado de casualidad…
El que está ahí arriba se llama Sha Gojyo y tiene el pelo y los ojos rojos porque es hijo de un demonio con una humana, es decir, un niño tabú. Es también este de aquí abajo:
Amén de mitologías que para el caso a la mayoría os son totalmente ajenas, es un personaje sumamente complejo para lo que uno suele encontrarse normalmente en un manga, como lo son sus compañeros de viaje hacia el oeste. Sha Gojyo es uno de los protagonistas de Saiyuki, serie de Kazuya Minekura, que es una adaptación súmamente libre del clásico de la literatura china Viaje al Oeste - La leyenda del Rey Mono.
Una obra que por alguna razón debe de fascinar bastante a los japoneses, puesto que es la segunda gran adaptación al cómic que se realiza (la primera, mucho más conocida, fue a cargo de Akira Toriyama y no es otra que Bola de Dragón).
Estos personajes conforman un grupo heterogéneo, en un viaje iniciático, con piezas que reunir y enemigos a diestro y siniestro… temas y lugares comunes sobre los que Vladimir Propp tendría bastante que decir. Pero las claves del relato de Minekura van más allá del periplo de la obra original y de lo que espera al final del mismo. Minekura bucea dentro de los personajes y se recrea en sus miedos y en el pasado, los destroza, los abre en canal y te los enseña de la forma más obscena que se pueda mientras mantiene siempre verdades a medias y secretos que sólo se dejan entrever y que reservan una enorme parcela al lector para maniobrar. Eres libre de imaginarte lo que te de la gana sobre sus vidas, de hacer las conjeturas que te apetezcan sobre la naturaleza de sus relaciones, los motivos de sus actos o los sucesos concretos que les han marcado…
Como en la vida real. Y de tanto ponerles de ti, acaban formando parte de tu vida. Fuman, beben, son maleducados y malhablados, reprimen traumas y lo pagan con los demás, rozan (deliciosamente) la homosexualidad cuando menos te lo esperas, nunca acaban de ser buenos tipos porque todos tienen un punto hijo de puta importante… Hasta se puede decir que son los buenos los que ganan a todos los demás en cantidad de miserias humanas per cápita. Pero cuando acabas de conocerles, les quieres a rabiar. El escenario de mundo medio ci-fi medio mitológico, lleno de incongruencias y anacronismos que parecen no sostenerse, no es más que un decorado que el autor maneja a placer con el único fin de que sus muchachos se desenvuelvan.
Kazuya Minekura es mi autor de manga favorito. Y no sólo por lo que comentaba de la complejidad de sus personajes, sino por la calidad de su dibujo, que se refleja, además de en sus series, en libros de ilustraciones que son una auténtica delicia (tiene dos colecciones de ilustraciones con varios volúmenes cada una: Salty Dog y Backgammon)
Y es que debo admitir, aunque diga muy poco en mi favor, que puedo tragarme cualquier bodrio con tal de que el dibujo sea bueno, lo que explica mi afición a la obra de Mayu Shinjo…
Así que cuando encuentro un manga o un anime bien dibujado que además es bueno, saltan todas las alarmas y tengo que controlarme para no causarle una hemorragia grave a la Visa.
Minekura tiene más trabajos publicados, como Bus Gamer o Wild Adapter, de temática ya abiertamente gay. Aún no han llegado a España (aunque dicen que Bus Gamer lo hará pronto), pero tiempo al tiempo, porque los seguidores de Minekura no dejan de aumentar y cada vez llegan con más fluidez títulos japoneses (o eso percibo desde mi humilde punto de vista), así que estaré al acecho.
De momento, Selecta Visión ha anunciado que en otoño de este 2007 sacará en DVD la primera parte completa del anime de Saiyuki. Entre eso y el volumen 4 de Saiyuki Reload que debe de estar a puntito de caer, tengo suficiente hasta final de año. Dios dirá del 2008.
Ya tenéis aquí el número 4 de DESEO. Se ha hecho esperar, pero creo que merecerá la pena. Como siempre, para descargarlo, sólo tenéis que pinchar aquí. Disfrutad de la lectura.

Los ‘gracias’ que los cantantes extranjeros nos dedican al público español en sus conciertos, con un castellano ínfimo y aprendido de prestado para la ocasión, deberían poder cogerse con la punta de los dedos para guardarlos en una cajita de lata. O al menos eso se me ocurre cada vez que uno de estos episodios suscita mi ternura como hizo anoche Bjork.
Pequeñita, esquimal, deliciosamente arrítmica, es innegable que esta criatura del Gran Norte es, como poco, original. Y es innegable también que lleva consigo un espectáculo medido y bien elaborado, donde las percusiones son la gran esencia pero nunca acaban de ser las protagonistas, por lo que no se hacen ni cansinas ni empachosas.
El setlist empezaba por
este single tan polinésico que abría su último disco, a la vez que entraban en el escenario una serie de seres humanos con vestidos monocromo en colores fosforitos que recordaban a los duendecillos de Mirmo y que resultaban ser, además de simpático adorno, la sección de viento que acompañaba a la cantante. Continuaba una mezcla surtida y equilibrada de canciones de todas sus distintas etapas, sin que faltaran Yoga, Hiperballad, Hunter, Army of Me o Bacherolette, que después de años de no seguirle la pista a esta mujer, eran mis referencias. Celebro no haberlas echado de menos. En los bises, pasodoble, cierre y una sensación general entre el público de que la cosa había sido corta. Apenas una hora y 20 minutos escasos, bien aprovechados, no obstante.
Se la ve bien con lo suyo a la mujer. Contenta de estar delante de tanta gente haciendo lo que hace. Y al público también se le ve contento. A pesar de que el último álbum sea posiblemente aburrido, la legión de fieles, acumulados a lo largo de una historia musical de muchos años, es numerosa. Y está bien atendida, tanto con pequeños ‘gracias’ como con grandes conciertos, como el de anoche.

Durante un momento del sábado por la noche, sentada con Vane sobre la moqueta de la Terminal S, junto a lo que parecía ser la bolsa abandonada de una sonda urinaria (gracias Antonio por pensar optimistamente que aquello era un medio para pasar priva, más que para evacuar), pensé, jo, qué mayor. Al fin y al cabo, tan sólo seis días antes había sido mi cumpleaños. Y lo pensé al hilo de los conciertos que se iban sucediendo a lo largo del festival. Y es que ya empieza a hacer diez años de cualquier cosa.
Cuando empecé a escuchar a PJ Harvey, iba a un colegio de monjas, hacía un programa de radio, tenía una vida movidita y quería dedicarme al Periodismo. El sábado, cuando la vi en persona por primera vez en mi vida, más de una década después, había decidido abandonar el Periodismo para dedicarme a la Publicidad y a la escritura creativa. (Y lo cierto es que creo que he corrido mejor suerte de como habrían sido las cosas de no haberme dejado llevar un poquito por las circunstancias.) Polly Jean se defendió como pudo de las interferencias sonoras de los escenarios cercanos, con su guitarra, su piano y un vestido victoriano de cuello alto, en una carpa atestada de gente sobre un terragal castellano, cuando todavía no había caído el sol, mientras yo iba escuchando susurros de estupor a mi alrededor: “pobrecita”, “se va a asfixiar”, “ya entiendo por qué está más delgada”… 24 horas antes, un felino Jarvis Cocker, flaco como toda su vida ha sido, bailaba en la misma sauna de carpa aquella, contoneándose al borde de la fractura y lanzando el micrófono como quien lanza un yoyó, refrescando en mi mente el icono que condicionó mis gustos físicos masculinos para toda la vida.
Pero las cosas evolucionan, uno es y no es el mismo, le dejan de gustar algunas historias, en otras filias se reafirma y, por supuesto, tiene experiencias nuevas. Igual es la sugestión del momento, y posiblemente el sonido fuera deficiente y la interpretación un poco floja, pero Arcade Fire fueron para mí uno de los grandes momentos y uno de mis conciertos del año (sólo detrás de los Killers en junio). Lo siguiente reseñable son Scissor Sisters, con su ejemplo de dedicación y esfuerzo para que el público disfrute (admirable); y ya me puedo morir tranquila, que ya le he visto el culo a Jack Shears. Enormes esos hooligans entrañables llamados Kaiser Chiefs, y sorprendente la propuesta no electrónica de puesta en escena de un grupo electrónico como es LCD Soundsystem. En el apartado de esforzarse un poquito como oyente para ser comprensivo, se quedan James (mi nota es de “sencillamente bien”) y The Jesus And Mary Chain (pero por la sosísima puesta en escena meramente, ya que el sonido oscuro a “rotaflex” con esa línea de bajo tan fuerte, fue más que delicioso).
En el limbro de la indiferencia se me quedan Editors (¿desquite para cuando no tienes discos nuevos de Interpol?), Flaming Lips (mucho lirili y poco lerele), Sunday Drivers (tan inenarrablemente grises como en el Metrorock de hace unos años), Bloc Party (sí, esto, bien, esto, correcto, esto… ¿vamos a por una cerveza?), Phoenix (patético momento del cantante intentando darse un “baño de multitudes”), Air (oh, mira, parece que se mueven) y el ratito de Chemical Brothers que vimos, de los que destacaría sin duda alguna las proyecciones sobre el escenario.
Una pena no poder ver a DJ Shadow (es que Jarvis…) y llegar tarde para Hidden Cameras. Me consuelo pensando que a estos últimos es mejor reservárselos para sala pequeña.
en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe
no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible
sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
mi persona está herida
mi primera persona del singular
escribo como quien con un cuchillo alzado en la
oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuara siendo lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más
palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción
y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema
hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo
El arroz del sushi es simpático, menudete y bastante cochino, por lo que hay que lavarlo a conciencia o, de lo contrario, le da por formar telilla en los bordes de la cacerola. No obstante, tampoco hay que pasarse y dejarlo como para ir a misa un domingo, pues permitirle que conserve un poquito (pero poco) de almidón, que no otra cosa es lo que suelta, es clave para que luego a los torpes como a mí nos quede con la consistencia suficiente para hacer bolitas. Si uno se fija en las particularidades del lenguaje, le coge más cariño todavía a este grano… el kanji (o ideograma) que lo representa es de lo más gracioso: es como una estrella chiquitina a la que le ha crecido colita y le salen dos signos de exclamación porque parece que al mirársela se ha asustado.
Al echarlo a la cacerola hay que sonreírle un poco, para que se relaje y se tranquilice, mientras lo va cubriendo el agua hasta una altura maja pero no excesiva. Yo tengo un truco particular para saber la proporción que necesita, y que no me obliga a contar vasitos ni cosas de esas: poso el dedo en la superficie del arroz y mido que el borde del agua quede entre la segunda y la tercera articulación del dedo índice. Así me lo contaron una vez y así me lo aprendí yo.
Luego viene el fuego. Ni mucho ni poco, es decir, como para que ese agua no se consuma demasiado pronto, con lo cual se quedaría duro o peor: se socarraría, cosa que en la paella chana, pero en el arroz de sushi no. Ni qué decir tiene que este grano es tremendamente pudoroso, por lo que conviene taparlo mientras se hace. La cocción tiene dos partes: la primera en la que se consume el agua prácticamente del todo, y la segunda, cuando uno se da cuenta de que le queda nada y menos de agua, y le sube el fuego para dejarlo seco.
Y finalmente hay que darle aire para que se le vaya el sofoco, cosa que agradecerá. Es decir, se le saca de la cacerola, se le pone en una superficie a ser posible de madera un poco porosa (que no esté barnizada, es decir, que absorba), se le echa el vinagre de sake (que previamente servidora suele mezclar con azúcar y sal)… ¡y se le abanica! Y no sólo se le abanica a secas… se le abanica mientras se le menea con brío, que no quede granito sin aire. ¿Cómo sé que tengo que dejar de abanicar? Cuando brille el grano. ¿Y cómo llego hasta que brille el grano sin una sobrecarga muscular en el brazo? Con el ventilador o el secador de pelo (modo aire frío).
Cuando por fin se ha enfriado, el arroz ya está listo para todas las perrerías que queramos hacer con él: enrollarlo, apelmazarlo, envolverlo, mezclarlo… Hacer makis y nigiris es lo suyo, pero si uno anda corto de tiempo, porque seguramente se le haya pasado la tarde en el proceso descrito anterior, recomiendo prepararlo de una forma que me chifla: mezclado con una cucharadita de sésamo y pepino muy troceado, haciendo bolas con el resultante, más o menos del tamaño de una pelota de tenis. Luego envuelvo las bolas en alga nori de forma que el arroz queda encerrado sin posibilidad de escape, y las meto en la nevera en un tuper. El caso es que los granitos, como están en fiesta privada, se conservan fenomenalmente contentos, y al día siguiente están muy fresquitos, nada resecos. El almuerzo veraniego perfecto.
Donde quiera que te hayas ido, que tengas los Apocalipsis justos y necesarios para seguir con tus negros humores y tus cursivas de vida propia, que no te falten lenguajes que transgredir y tiernos universitarios experimentando la vida que lleven tus libros manoseados en los bolsillos de sus vaqueros desgastados. Y que la guerra no te alcance nunca.
Otra vez te he salvado la vida, necio bastardo. - Dijo Weary a Billy, en el hoyo. Había estado salvándole la vida continuamente. Con el muchacho era absolutamente necesario echar mano de la crueldad, pues él no hubiera dado un solo paso para salvarse. En efecto, Billy quería abandonar. Hacía frío, hambre, aturdimiento y era incompetente. Para él, en aquellos momentos apenas existían diferencias entre estar dormido o estar despierto; ya no distinguía entre andar o quedarse quieto. Deseaba que todo el mundo le dejara solo. «Muchachos, continuad sin mí», repetía una y otra vez. La guerra era una cosa tan nueva para Billy como para Weary. Porque también éste era un sustituto. formaba parte de una batería de artilleros, pero solamente había ayudado a disparar un proyectil, en un cañón antitanque de 57 milímetros. El cañón hizo un sonido desgarrado, como si se hubiera abierto la cremallera de la bragueta del Dios Todopoderoso, y barrió la nieve llevándose por delante la vegetación. El disparo, dio en el blanco, pero la huella dejada en el suelo mostró con toda exactitud a los alemanes el camuflado escondrijo del arma. El tanque «Tigre» a quien iba destinado el cañonazo giró lentamente su hocico de 88 milímetros, vio el rastro en el suelo y disparó. Murieron todos los de la batería menos Weary. Así fue.
Kurt Vonnegut, Matadero 5 (fragmento)

Boutiques, zapaterías, showrooms… Vestidos, un reloj, un bolso, All Stars, la camisa de su vida… Una tarde de jungla para compensar una mediodía en el Infierno. Y, sobre todo, un vestido negro de viuda alegre para la próxima presentación de Julio Santiago. Ir de compras, definitivamente, es la terapia más cara y eficaz del mundo para poner freno a cualquier negrura del alma.
Echo de menos El Puerto, el tiramisú de Dorian Grey y los códigos de barras cuyas líneas devienen versos. Gracias de nuevo a la Fundación Rafael Alberti por reunirnos un año más a los que tanto nos queremos y a los que nos vemos de año en año en una cita que, aunque se repite, afortunadamente siempre es única.
Dentro de cinco años, cuando me sobrevenga el Fantasma de los Puertos Pasados me acordaré de un apartahotel de madrugada y lágrimas de sana risa.
Nace un nuevo proyecto, una nueva sección de este blog que, como novedad, será descargable. Una revista literaria donde albergar poemas, relatos, prosas varias, etc. Un marco donde persentar voces diferentes y desde donde difundir obras literarias interesantes.
Pincha sobre la foto para descargarte la revista en PDF.
Recuerdo cómo nos impresionaba el retrato del Papa Inocencio X de Bacon cuando éramos más jóvenes. Ese quedarse mirando a no saber exactamente qué, intentando encontrar la expresión entre la atrocidad de las cosas que pueblan el rostro, como espejo de la mente humana. Esa falta de sentido, como la propia existencia, que si bien entonces no alcanzábamos a comprender del todo, pero que empezamos pronto a intuir. Ese terror solitario, el indescriptible miedo de la persona sola que se nos abría delante como un abismo que, a pesar de todo, no nos era completamente ajeno. Bacon destrozaba a Velázquez reinventando el personaje, mientras nosotros nos íbamos construyendo en torno a obras de arte y sistemas pensamientos ajenos que poco a poco, y no sin esfuerzo, asimilábamos para poder cimentar nuestro sentido crítico. De ese modo, despertábamos e íbamos tomando conciencia, al estilo del mito platónico de la caverna, sobre las cosas de alrededor como algo más que meros hechos. Todo merece valoración, y para poder valorar hay que tomar parte por alguna parte, y ser coherente luego con ello para poder sentir uno la ilusión de que su vida tiene una continuidad lógica, una secuencia con arreglo a un hilo argumental. ¿Cómo pensará Buenafuente que transcurre su hilo argumental? Sea como sea, seguro que transcurre (o él lo hace transcurrir, mejor dicho) de forma que le hace sentirse bien consigo mismo. Cierto es que nadie le ha designado como mesías de nada, pero está bien que, aunque pensemos que no necesitamos salvadores de nada, de vez en cuando alguien nos recuerde lo sucias que son a veces las cosas (aunque estas personas tampoco estén limpias del todo), y sea capaz de dejar a un lado los honores para hacer caso a sus principios. La parcialidad es casi inherente a un medio informativo en España, y es triste; pero el lector/oyente/televidente lo sabe, y de este modo consume lo que más le conviene y bebe de la visión del mundo específica que comparte. Los intereses son infinitos e inescrutables en su totalidad, pero hay uno que es especialmente dañino: el resentimiento. Defender nuestro entorno profesional del resentimiento, limpiarlo de bilis y anular la crispación para animar a la convivencia que personajes como Jiménez Losantos ayudan a minar cada día… Eso es lo que me llevo de hoy.
Entre las muchas cosas que uno puede meterse en la boca, destacan con brillo especial las canciones que uno adopta como neurosis obsesivas en sus largas jornadas de trabajo. Canciones, muchas, que no necesariamente eliges tú, sino que son escupidas por los equipos y los gustos más que dudosos de los compañeros de oficina. Canciones, otras, hermosas y amables que uno logra imponer sobre las circunstancias. Canciones para ir cantando con el repicar del teclado, banda sonora para la cotidianidad al lado de una hermosa ventana, y que luego es imposible sacarse de la cabeza. He aquí, una pequeña lista heterogénea e improvisada de canciones adhesivas:
- Billy Idol - White Wedding
- Ian Dury & The Blockheads - Sex & Drugs & Rock & Roll
- The Long Blondes - Giddy Stratospheres
- Pet Shop Boys - Shopping
- Razorlight - America
- Rainbow - I surrender
- Beck - Black Tambourine
- Level 42 - Lessons in Love
- Los Brincos - Mejor
- Robert Palmer - John & Mary
- Dr. Explosion - La Chatunga
- Ronan Keating - Life is a Rollercoster
- Duran Duran - Wild Boys
- Kylie Minogue - in your eyes
- Antonio Orozco - Devuélveme la vida
- The Human League - Don’t You Want Me
- P.I.L. - This is not a love song
- The Cure - Just Like Heaven
- The Beatles - Julia
- The Fran and Walters - This is not a song
- ABBA - Voulez Vous
- The Divine Comedy - Tonight we fly
- Boo Radleys - Wake up boo!
Número 3 de nuestra revista digital favorita. Ya disponible. Si no la conocías, aprovecha la ocasión de saborear el cóctel más intenso de creación que puedas encontrar con poco que te lo propongas. Y si ya eras habitual, conduce el cursor de nuevo a las esquinas de sus páginas.
(Picha sobre la foto)
Porque de vez en cuando está bien ocuparse de los asuntos pendientes… Y cumplir con la palabra que una, esta que escribe, tiene a veces el valor de dar a los demás. Por ejemplo, un buen momento es la vuelta a casa, la noche cerrada de invierno que abre sus puertas a las seis de la tarde para engullirte, poltergeist de cada día, en un retorno sin fin por la M40, idea platónica del eterno retorno (antaño protagonizado por la M30, pero Gallardón y las obras, ya se sabe).
Una cita. Un texto. Querida Estatua, querida Naranja Amarga:
Ya se sabe. La ficción a veces es lo que más cuesta.
Hoy que tanta falta me hace, llega despacio y me guiña dos palabras, como si fuéramos dos esqueletos blanqueados por la paciencia desarrollada al aguantar siglos y siglos de ignominias. Aunque un eufemismo valga más que mil palabras y la autoridad autoatribuída sea el disfraz de las insuficiencias, siempre me quedará Dylan Thomas para salir a pasear al fresco de una tarde de otoño sin que me haga falta salir más allá de esta ventana por la que veo agotarse una tarde tan tonta. Tan tontísima.
And Death Shall Have No Dominion
And death shall have no dominion.
Dead men naked they shall be one
With the man in the wind and the west moon;
When their bones are picked clean and the clean bones gone,
They shall have stars at elbow and foot;
Though they go mad they shall be sane,
Though they sink through the sea they shall rise again;
Though lovers be lost love shall not;
And death shall have no dominion.And death shall have no dominion.
Under the windings of the sea
They lying long shall not die windily;
Twisting on racks when sinews give way,
Strapped to a wheel, yet they shall not break;
Faith in their hands shall snap in two,
And the unicorn evils run them through;
Split all ends up they shan’t crack;
And death shall have no dominion.And death shall have no dominion.
No more may gulls cry at their ears
Or waves break loud on the seashores;
Where blew a flower may a flower no more
Lift its head to the blows of the rain;
Though they be mad and dead as nails,
Heads of the characters hammer through daisies;
Break in the sun till the sun breaks down,
And death shall have no dominion.
DYLAN THOMAS
Y recuerda, amiguito: Do not go gentle into that good night. / Rage, rage against the dying of the light. Huye del lado oscuro.
¿Préstamos lingüísticos? ¡Atraco a mano armada! Jueguecillos jaicus poemas tramposillos en gallegoide. Como son muy cortitos le voy a dar a la opción de texto centrado, para que parezcan cosa solemne.
luz (las palabras suaves)
i
saba con el mar
miel y teixo no aire
escapar de ti
ii
silva de brezos
choiva olor del lamento
pataca sen sol
iii
naces amodo
el sol de la costume
la cara limpa
iv
o meu futuro
espalla herba cantando
abre os camiños
v
sombra alcalina
medo dos nenos solos
el bosque é escuro
vi
besta encerrada
los perros de los ollos
ladridos xordos
vii
siglos de braile
roca das marabillas
volta en sí
viii
procesión muda
pantasma de rocío
en liña recta
Lo último es el segundo número de la revista Impracabeza, que podéis leer y disfrutar aquí.
Lo último es que Óscar Martín ha recibido el premio Florentino Pérez-Embid de poesía y va a publicar en la colección Adonais.
Lo último es que Luz Pichel ha ganado el premio Esquío de poesía en gallego.
Lo último es que Santi se dispone a abrir una zona franca para la poesía en las Islas Afortunadas.
Lo último es que Julio Santiago presenta su antología conmemorativa de sus 10 años literarios en el Ateneo de Madrid el viernes 27.
Y lo mejor es que sólo es el comienzo del curso.
¡El Ponente ha vuelto!
Ha despertado de su letargo para traernos nuevas dosis de su especial humor. A través de su tribuna volverá, sin duda, a hacer nuestras delicias ejerciendo como crítico literario, monitor de talleres creativos on line, redactor de tests que prueban nuestras desviaciones culturales y siempre atento observador de lo que ocurre a su alrededor…
Ya podéis ir buscando piedra bajo la que esconderos.
Ya sé que son numerosas. Pero, como quiera que sea, la cosa es estar a gusto y en sintonía con lo se escucha en cada momento, y que ello responda al estado de ánimo, porque al menos para mí se trata más de una cuestión experiencial que de conocimiento.
En fin, a lo que iba. Que la cosa normalmente en mí suele ir por fases, y después de atravesar la última (Johnny Cash y Scissor Sisters) he entrado de lleno en la fase Dickinson. Y no, no me refiero a la poeta Emily Dickinson… sino a Bruce, Bruce Dickinson, excelso vocalista de Iron Maiden. Todo a raíz del último disco del grupo, ‘A Matter of Life an Death’, aunque debo decir que no me acaba de llenar tanto como el anterior, ‘Dance of Death’. Lo cierto es que toda la producción de los Maiden desde el ‘Seventh Son’, creo que hay que cogerla con pinzas, y prácticamente obviar la etapa Bailey con un ‘X Factor’ que bien podría haber sido mejor disco con Dickinson, y un penoso ‘Virtual IX’ que no merece más comentarios.
En mi caso, aparte de hacerme con el último, he aprovechado para bajarme la discografía completa, que hasta ahora tenía dispersa entre musicasettes podridas en algún cajón del pueblo y vinilos de segunda mano comprados en la adolescencia… Y la retrospectiva me ha sentado anímicamente muy bien.
Hablaba con el Pollo hace un momento de que, de la discografía de Iron Maiden, me gusten o disgusten más o menos todos los discos, hasta el ‘Powerslave’ (1984) creo que todo es absolutamente imprescindible. Fundamentalmente, y coincido con el Pollo, el ‘Killers’.
La cuestión es que en esta ocasión la fase Iron Maiden me ha llevado a buscar más y más de lo que ya conocía, y ha derivado hacia fase Bruce Dickinson… En solitario. Es decir, aquella serie de discos que fueron saliendo a lo largo de los 90 (y alguno últimamente) mientras Blaze Bailey perdía la voz soltando alaridos de gira en gira con el resto del grupo (bueno, la verdad es que tampoco aguantó tantas giras…). Ya veis, cosas que una no escucha con demasiado interés en su momento y que vuelven, con el correr de los años, para poner repentinamente de actualidad ‘Skunkworks’ (1996). Y será por la fase que experimento, pero siento mucho habérmelo perdido hasta ahora…
Nota: lo que está claro es que no es el estado mental más ideal tal y como se presenta el primer grupo de la Nova Cançó…
El buen Somontano debe ser una cosa fina fina que entre como la seda, pero sin demasiadas complejidades de esas de que si vainillas, tabacos o chocolates; vino bueno para el trago largo, rico pero sin empalagar. Así era el de ayer y vive Dios que buena cuenta dimos de las tres botellas entre los cuatro, a la jota jota, jota de los perros.
El buen Somontano debe ser con los amigos, como los que ayer se atrevieron a dejarse caer por Libertad 8 para darle al recortable y al pegamento de barra mientras yo soltaba lo mío, a saber, poemas nuevos con una estructura a la que ya llevaba algún tiempo dando vueltas. Me alegró sobremanera la acogida que de nuevo recibieron, esta vez con una ambientación que, por palabras de Miguel, sé que funciona. Por fin he conseguido evocar en los recitales lo que llevaba años buscando. Estupendo comienzo del curso poético lleno de gente querida y de gente nueva encantada con la propuesta que presento.
Y esto s
ólo es el comieno. Octubre viene más que cargado. El próximo martes 10 recital de Carlos Ávila en la Biblioteca Rafael Alberti, el miércoles 11 Sebas presentará a una representante de las Abuelas de la Plaza de Mayo pero soy un desastre y no me acuerdo del lugar. ¡Ah! Y Sole en José Hierro de Getafe (click sobre la imagen para ampliar). 
Y el 27, el acontecimiento más grande de esta segunda mitad del año: la presentación de la antología de Julio Santiago, conmemorando sus 10 años en esto de la poesía (pincha para ampliar la foto de este párrafo y ver la convocatoria). Que, por cierto, en breve inauguramos blog de Julio Santiago… Pronto, más noticias.
Por cierto, anoche el Ponente me prometió que retomaría su blog, con sus tests, sus reflexiones y sus siempre constructivas sesiones de taller creativo. Despido este post con uno de sus poemas más recordados (imposible olvidarse) y reconocidos (imposible confundirse):
ANABEL VANESSA, PARTE VII
Tiempo crepitante
de crepúsculo
lleno de escrotal hesitación
En mi mínimo tranzón
tripartito
troqueteados culantrillos
y trocables drupas
sonriendo
a mi cristiano paso
Ayer Óscar sugería tomar píldoras musicales todos los miércoles. Que cada uno de nosotros se lleve una canción, con su letra, y la defienda todo lo a muerte que se pueda con la máxima brevedad posible. Todo, a raíz de comenzar a analizar letras de pop y plantear una duda quizá demasiado ambiciosa: ¿hay una poética propia del pop? ¿Hay poesía pop como tal? ¿O sencillamente es un tipo de discurso unido a un momento histórico y una especie (que no lo termino de tener claro) de movimiento social? Quizá es sencillamente el producto de que cada cual es, siempre (Y DEBE SER SIEMPRE), hijo de su tiempo cuando escribe, y quien escribe las letras para sus canciones no puede evitar pertenecer a una época en la que se habla de una forma y determinados temas son más importantes que otros (no se vaya a pensar que se innova en los temas, los temas han sido siempre los mismos desde los griegos, sólo cambia el enfoque o la preeminencia que se les otorgue con cada momento histórico…).
Hasta el momento, Óscar ha expuesto sobre Elytis y yo sobre la poética del pop de los 60, con lo cual hemos comenzado a grabar video podcasts con nuestras intervenciones. Además, hemos creado la liga SURREALISTAS ALL STARS: cada mes un poeta surrealista (en octubre llevo preparado a Tzara). Nos quedan aúntemas como la poesía argentina, el romanticismo y la poesía gótica, Girondo… Y muchas lecturas.
Navegando, navegando, navegando, me he encontrado esto, y como hace mucho que no escribía he decidido ponerlo y ya de paso actualizar un poquito esto. Llevo un par de días enganchada al American Recordings IV, es lo que tiene.
Me pidieron que diera una opinión sobre la muerte de Johnny y pensé en escribir un texto llamado “Cash es el Rey”, porque eso es lo que realmente siento. Lisa y llanamente, Johnny era y es la estrella polar: te orientaba al navegar. El más grande de los grandes, entonces y ahora. Lo conocí en el ‘62 o ‘63 y lo vi mucho durante esos años. No tanto en los últimos tiempos, pero de algún modo estaba conmigo más que mucha gente a la que veo todos los días.
A principios de los ‘60 no había muchos medios musicales. Sing out! era la revista que cubría todas las noticias típicas del folk. Los editores habían publicado una carta donde me castigaban por el rumbo que estaba tomando mi música.
Johnny les contestó con una carta abierta diciéndoles que se callaran la boca y me dejaran cantar, que yo sabía lo que estaba haciendo. Eso fue antes de conocerlo, y esa carta fue todo para mí. Todavía conservo ese número de la revista.
Por supuesto, yo sabía de él mucho antes de que él hubiera oído hablar de mí. En el ‘55 o ‘56, “I Walk the Line” sonó en las radios todo el verano. Era algo diferente a todo lo que habíamos escuchado. El disco sonaba como una voz que venía del centro de la tierra. Era poderoso y conmovedor. Era profundo, y así también eran su tono y cada uno de sus versos: hondos y ricos, a la vez imponentes y misteriosos. “I Walk the Line” tenía una presencia monumental y cierta humillante majestad. Hasta un verso tan simple como “Es demasiado, demasiado fácil para que sea cierto” da una idea de lo que era. Basta recordarlo para darse cuenta lo lejos que estamos hoy de algo así.
Johnny escribió miles de versos como ése.
Él es, en verdad, la esencia de la tierra y el territorio, la encarnación de su corazón y de su alma y de todo lo que significa estar aquí. Y todo eso lo dijo en un inglés llano. Creo que podemos recordarlo pero no definirlo, así como no podemos definir una fuente de verdad, de luz y de belleza. Para saber qué significa ser mortal, no tenemos más que volvernos hacia el Hombre de Negro. Bendecido con una profunda imaginación, Johnny usó ese don para expresar todas las muchas causas perdidas del alma humana, y eso es algo milagroso y humillante. Escúchenlo y siempre volverán a sus cabales. Johnny se eleva muy alto sobre todas las cosas y nunca morirá ni será olvidado por nadie, ni siquiera por los que aún no han nacido, especialmente por los que aún no han nacido. Y así será para siempre.
Bob Dylan
Y ya que estoy dejo esta versión de NIN ahora tan de moda, que en sus últimos tiempos grabara ‘el hombre’, junto con mucho material que todavía permanece inédito y con el que nos sorprenderá, seguro, aún mucho después de muerto.





























