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“Que te digo que esa no entra”, le dije a Toño articulando las palabras como podía, con la boca llena de pizza y el resto de mi última porción sostenida temblorosamente en vilo en la mano derecha. Era la emoción.

Y no entró.

Tom Ford le perdonaba ayer la vida a Ronnie O’Sullivan en el Trofeo de Irlanda del Norte después de llevarle contra las cuerdas y de ponerse 4 a 2 en un partido a 9 frames. Tiene razón como un santo Toño cuando dice que es más fácil hacer un 4-0 que acabar el quinto frame que te da la victoria. Así, finalmente, The Rocket mostraba algo que no suele suceder muy a menudo: volvió a meterse en el partido. De todos es sabido que cuando Ronnie tiene la cabeza fuera, tiene el partido perdido, pero ayer encontró el oxígeno suficiente para salir adelante y volver a la mesa para darnos una exhibición de bolas largas preciosas en los dos últimos frames.

Se juega en estos momentos el Trofeo de Irlanda del Norte, como ya he dicho, pero antes se han jugado el Grand Prix y la Pot Black. Y yo no he dicho nada porque he estado muy dejada.

El Grand Prix de Aberdeen ha sido el segundo gran torneo de ranking de la temporada, porque la Pot Black, que se disputó un poquito antes, es por invitación y no cuenta. Es más un show de la BBC que otra cosa… ¡Ah! Y recordemos que el Shangai Masters se lo llevaba un oxigenado Dominic Dale dando el campanazo después de un par de años de absoluta mediocridad. El caso es que en Aberdeen vimos a Ronnie llegar a la final para caer contra Marco Fu, el honkonés que no había ganado una competición de ranking nunca jamás hasta ese momento. Y fue por la cosa esa que tiene Ronnie de que “se va”, no le salen las cosas como él quiere y se enfurruña, tanto consigo mismo como con el mundo… y con las bolas, porque alguna que otra le he visto echar de la mesa, como anoche.

No obstante, hay que reconocerle una cosa: puede írsele la pinza de estas maneras, pero siempre “está ahí”. Uno, si ve mucho snooker, acaba por advertirlo. Su presencia no sólo es fuerte, sino que normalmente suele hacer papeles dignos, y por mucho que se diga que si está flojuno, que si está bajo de forma, que si está en mala racha…, lo cierto es que en todas las ocasiones acaba dándonos un “toque Ronnie”, siendo protagonista en nuestras pantallas y enseñándonos qué es el snooker de los grandes (espectáculo, acción, riesgo, habilidad y valor) frente al ‘snorkel’ de los mediocres. Mires al torneo que mires, por ahí anda Ronnie colándose en los enfrentamientos finales. De hecho, creo que es el jugador al que recuerdo haber visto jugar más semifinales y finales (aunque las pierda) desde que veo snooker, esto es, desde que dicen que el campeón está perdiendo calidad.

En fin. Y ahí sigue el hombre, vencido Tom Ford se enfrenta este mediodía a Ali Carter. Qué pena no poder verlo, pero el puente de la Almudena pienso acochinarme en el sofá.