Hoy he vivido el día desde un suburbio de mí misma, tomando consciencia de mi marcha y pensando en cómo voy a echar de menos las caras y los gestos. Las cosas buenas que me gustaría decir, pero que me voy a guardar, serán un tesoro que conservaré para siempre conmigo, y que será, seguramente, el punto de partida desde el que sospechar que la vida pudo no ser vida sino sueño o invento. Cosas. Amor. Desgana. Laxitud de los jueves por la tarde y sonrisas de ejecutivos de cuentas.









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