Es día de tirar la mano y esconder la piedra [sic]. Esta manica gordezuela y pequeña y torpe. Día en el que decirle a Sara cosas que duelen, después de que me trajera una flor, con la intención en vano de que… de que viva la versión de su vida a mí me parece adecuada. Qué egoísta es el amor.

Y qué horrible (en otro orden de cosas) es que a uno le amen sin consentimiento. No sé, de repente me he acordado de este pensamiento. Se lo leí a L. Durrell y me vi reconocida en él, reflejada en los más oscuros sentimientos de desazón que he sentido por culpa de otros en determinados momentos de mi vida. (Donosti 2004.)

Ah, qué cruel me siento. Pero, ¿por qué tendría que ser de otra forma? ¿Por qué o en virtud de qué hemos de merecer algo mejor, si como bien dice mi niña que dice Wittgenstein, “el mundo es como es y ocurre como ocurre”? Si no hay demás ni detrás…

The Killers - Smile like you meant it