Para un lunes de vuelta al trabajo, para empezar la semana con buen pie, para ahuyentar el exceso de introspección a tan temprana altura… hablamos de snooker. Y hablamos sin más.
Ayer Ronnie O’Sullivan se proclamaba vencedor del Masters de Snooker, trofeo que alcanza por tercera vez en su carrera el jugador inglés. Dos contendientes en un encuentro que se disputa por segunda vez esta temporada, pero que en esta ocasión se salda con el
signo opuesto: con un juego increíble y un carisma del que posiblemente sólo puede presumir él, venció a Dhin Junhui (espero haberlo escrito bien) aplastando las aspiraciones de quien le dejara fuera a él en la final del Trofeo de Irlanda del Norte. Todo lo que va, vuelve, y además, vuelve con clase. Con la clase de un Ronnie O’Sullivan volcado en apoyar moralmente a un contrincante que se vino abajo, llorando, al ver que era imposible remontarle a The Rocket. Toño se quejaba amargamente de que el gesto del chino, que estuvo a punto de abandonar el encuentro tras el descanso de la segunda sesión, afeó la victoria de Ronnie. Yo creo que no, que lo de ayer no era afeable en absoluto, porque esa victoria no buscaba lucimiento personal. Su máxima aspiración era poder dedicarle el triunfo a un amigo desaparecido al que se echa mucho de menos.
A la memoria de Paul Hunter.
Posdata: ayer los Saints de Nueva Orleans cayeron contra los Chicago Bears en su correspondiente final de conferencia, a un paso de la Superbowl. Qué lástima. Si es que no se puede tener todo.









4 comments
Comments feed for this article
Enero 23, 2007 a 11:19 am
ColetasSoft
Según Eurosport, es “Ding”
Enero 23, 2007 a 11:24 am
mellamopersona
ding ding! como the crazy frog. :p
Enero 24, 2007 a 6:14 pm
La estatua del jardín botánico
Lo tengo que decir. ROONEY ES EL GRAN AMAZO.
Enero 25, 2007 a 9:20 am
mellamopersona
amazo? de ‘amo’? ains, cómo mola ronnie.