Ayer, al término del encuentro y ya despachado Mathew Stevens con un 5-2 en un visto y no visto (sobre todo después del descanso), Ronnie O’Sullivan tuvo a bien realizar unas curiosas declaraciones a la prensa, que en resumidas cuentas venían a decir que últimamente se aburre jugando a snooker porque se ha convertido en algo demasiado serio, y que este verano, jugando a pool (el IPT en Las Vegas), se lo ha pasado de bien como no se lo pasaba en mucho tiempo. Y no le faltan motivos porque, según dicen los expertos, sólo necesitaría mejorar su break para convertirse en una estrella de esta otra variante del billar, porque por lo demás tiene madera y calidad más que suficientes.


No obstante, tal vez ahí esté la clave de las ‘horas bajas’ del campeón, que caía en las semifinales del campeonato mundial esta pasada temporada. Y aunque ayer Ronnie dejara sobradas muestras de que sigue siendo el que ha sido, no es de extrañar que tantos años haciendo lo mismo hayan acabado por producirle (como a cualquiera) sensación de hastío.

Al fin y al cabo, lleva dos tercios de su vida (y tiene sólo 30 años) jugando snooker. Lo ha ganado prácticamente todo, lo ha hecho todo, ha llegado a lo más alto… Y ahora dice que se aburre. Pero dice algo mejor: que quiere experimentar, hacer cosas nuevas, salir a pasarlo bien y que el público disfrute. Así que, posiblemente estos meses bajos que le hemos observado hayan sido sencillamente un punto de inflexión, un breve receso antes de lo que está por venir…

Por cierto, un buen resumen de parte de lo que llevamos de torneo en el blog de surzin.